viernes, 19 de noviembre de 2021

Hiram Bingham


 
El hombre que dicen inspiró el personaje de Indiana Jones. 



“Todo el mundo en Perú sabía que Machu Picchu estaba allí, pero él fue quien se lo mostró al mundo en entero” manifestó su nieta, Marian, en una reciente entrevista.


Hiram Bingham

Hiram Bingham, nació en Honolulu, Hawai, el 19 de noviembre de 1875, fue un explorador  y político estadounidense que en 1911 inició el estudio científico de Machu Picchu, una antigua ciudad Inca, apropiándose además de más cincuenta mil piezas arqueológicas, motivo por el cual no dejó muy buen recuerdo en el pueblo peruano y cuyo gobierno reclamó en numerosas ocasiones, hasta ahora no han empezado a ser devueltas. 


 PULSAD PARA ESCUCHAR

Machu Picchu

Aunque esta práctica es también muy común por parte de los propios comerciantes peruanos a los que suministran estos productos los denominados guaqueros, que de forman ilegal saquean tumbas y yacimientos arqueológicos de la época prehispánica.


Hiram fue miembro de la facultad de historia de la Universidad de Yale desde 1909 hasta 1924. En julio de 1911 dirigió una expedición arqueológica cuyo principal objetivo era encontrar Vilcabamba, la "ciudad perdida de los Incas", un bastión secreto de montaña utilizado durante la rebelión del siglo XVI contra el dominio español. Las crónicas de los Incas eran escasas y se creía que estaba situado en algún lugar cerca de Cuzco, ni siquiera los conquistadores lo habían descubierto y el 24 de julio, Bingham, fue conducido por un campesino, Melchor Arteaga, a las ruinas de Machu Picchu, allí encontró una inscripción hecha a carbón por Agustín Lizárraga, un agricultor peruano que nueve años antes ya había encontrado el lugar y que decía: "Lizárraga 14 de julio de 1902".

Agustín Lizárraga

Alfred, hijo de Hiram en su libro: "Retrato de un explorador: Hiram Bingham descubridor de Machu Picchu" cuenta que en la libreta de su padre, un apunte dice: "Agustín Lizárraga es el descubridor de Machu Picchu y vive en el pueblo de San Miguel".

Según otras fuentes esta ciudad ya había sido visitada anteriormente, en 1867,  por otro  explorador, el  alemán Augusto Berns,  un buscador de oro y empresario maderero, quien la saqueó durante años, con la complicidad del Gobierno peruano.

Augusto Berns


Bingham entró en política y fue elegido vicegobernador de Connecticut  y en 1951, el presidente Harry S. Truman lo nombró miembro de la Junta de Revisión de Lealtad de la Administración Pública, también fue capitán de la Guardia Nacional y Teniente Coronel de la Armada. 



El 6 de junio de 1956, falleció y fue enterrado con honores militares en el cementerio militar estadounidense de Arlington.


Lizárraga murió ahogado en el río Vilcanota en febrero de 1912, sin poder reclamar su descubrimiento, y después de tanto tiempo, sigue sin ser reconocido como merece.


Dice muy acertadamente un viejo refrán castellano: “Unos tienen la fama, y otros cardan la lana”.

sábado, 13 de noviembre de 2021

DON BENITO. TUSITALA



Tal día como hoy 13 de Noviembre, pero de 1850, vino al mundo uno de mis escritores favoritos en la infancia, de aquellos que tanto y tanto me hicieron soñar con mil aventuras y mil viajes allende los mares… bueno, aún lo siguen haciendo.



 “Son quince los que quieren el cofre de aquel muerto, Son quince,¡joh, oh, oh!, son quince; ¡viva el ron!”

El escritor es Robert Louis Stevenson, es autor entre otras de "La isla del tesoro". Recuerdo como si fuera ayer cuando compré este libro, formaba parte de una colección de la Editorial Bruguera, fue en la Librería de Antonio Casado, estaba situado este, mítico para mí, establecimiento en la Avenida, esquina con calle Italia, lo observaba casi todos los días en el escaparate en una estantería metálica giratoria, imaginado que aventuras contendrían sus páginas, recé para que no lo comprara nadie y parece ser que mis suplicas fueron atendidas, pues no sólo pude comprar este libro sino también otro del mismo autor titulado “La flecha negra”, para mí fue como si me hubiera tocado la lotería, tenía yo 10 añitos (por cierto, lo presté y nunca más me lo devolvieron).




R.L. Stevenson nació en Edimburgo (Escocia). Era hijo único y su infancia fue difícil pues sus muchos problemas de salud le obligaron a permanecer en su casa, confinado en una cama, durante largos periodos de tiempo, eso lo tenemos en común. Pasada su dura infancia y siguiendo los pasos de su padre marcho a estudiar ingeniería, pero afortunadamente para nosotros, pasaba más tiempo estudiando literatura francesa, historia escocesa y las obras de Darwin y Spencer, pese a las discrepancias de su severo padre. En 1873 su salud le volvió a jugar otra mala pasada y aconsejado por su doctor pasó seis meses en el sur de Francia durante este tiempo trabajó en numerosos ensayos. Ya recuperado regreso a Edimburgo y continuó escribiendo artículos, reseñas de libros y cuentos. Poco a poco, el nombre de Stevenson comenzó a aparecer en publicaciones importantes como The Fortnightly Review. Durante ese tiempo, Stevenson conoció a la que sería el amor de su vida, Fanny Vandergrift Osbourne, una mujer americana 10 años mayor que él. Ella se encontraba de visita en Europa tratando de olvidar su fracaso matrimonial, vivieron un apasionado romance y machó junto a ella hasta San Francisco, donde se casaron en 1880 después del divorcio de Fanny. 




Logró un enorme éxito literario a partir de finales de la década de 1870. La isla del tesoro en 1883. El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde y Secuestrado en 1886. La flecha negra (1888). El señor de Ballantrae (1888). El muerto vivo (1889); con Lloyd Osbourne. Los traficantes de naufragios (1892); con Lloyd Osbourne. Catriona (1893); continuación de Secuestrado. Bajamar: un trío y un cuarteto o La isla de la aventura (1894); con Lloyd Osbourne (su hijastro). Weir de Hermiston (1896), inconclusa. 



Robert Louis Stevenson murió a la temprana edad de 44 años, pocas horas después de sufrir una hemorragia cerebral el 3 de diciembre de 1894, está enterrado en la isla de Samoa, su mujer Fanny, falleció en California en el año 1914, sus cenizas fueron llevadas por su hija a Samoa, están depositas al lado de las de Stevenson, en la cima del monte Vaea, donde descansan juntos para toda la eternidad




Tusitala, significa: “el que cuenta historias” y es el nombre que le dieron a Robert los aborígenes de las islas del pacifico.




martes, 9 de noviembre de 2021

100 AÑOS DE "EL MIAJÓN DE LOS CASTÚOS"

Entrevista al poeta extremeño Luis Chamizo, nos habla de su formación literaria, de su obra, de sus anhelos y de sus amores. Extraída de la revista “Crónica” de fecha 9 de noviembre de 1930. La ilustro con algunos curiosos anuncios que figuran en dicha publicación.

 


A la una y media de la madrugada, Luis Chamizo y yo paseamos, lentos, avenida abajo. El poeta recuerda devotamente su pasado.



Nací en 1896, en Guareña (Badajoz). Mis padres tenían una fábrica de tinajas; pero sin fortuna.

Con sacrificio podía dar a su único hijo alguna carrera. Y a los 16 años era contador mercantil. Quise estudiar Administración Militar, y en Ávila me dieron por inútil. Vine a Madrid e hice la carrera de Derecho. Murió mi padre, marché a la tierra y me quedé allí al frente del negocio por unos años, sin ocuparme, por falta de tiempo, de la abogacía.

Escribí en aquellos años El Miajón de los Castúos (1921), que prologó Ortega y Munilla. Fue una explosión.



Los periodistas me acosaron, los editores me ofrecían dinero a cuenta de nuevos libros. Me asustó aquél éxito, que yo no esperaba tan grande, y me fui a Extremadura a refugiarme en mis trabajos. Comencé a prepararme, estudiando, leyendo clásicos castellanos, latinos, y sobre todo griegos. No me encontraba con fuerzas para mantenerme en el sitial en que me habían colocado. Estudiando los clásicos griegos, surgió en mí la idea de hacer teatro. De principio a El poema de Extremadura, que aún no he terminado. Lo estará dentro de poco.



Ortega y Munilla, al final de su prólogo de El Miajón de los Castúos, apunta el drama de Extremadura, la lucha por la conquista de la tierra propia. Esto es: la pequeña propiedad contra la gran propiedad. Esta lucha me da motivo para reflejar la tierra, describiendo el campo y sus faenas, las costumbres y tradiciones: fiestas y dolores. Quiero que tenga cinco cantos. Terminados hay cuatro en cinco mil versos. El último canto será lo primero que haga ahora, cuando me marche a descansar y a estudiar de nuevo, antes de dar el segundo paso. Que después de un éxito grande, siempre es peligroso.

¿Más obra?

Un libro de mi juventud: Vibraciones, que no he querido publicar porque me da miedo. No es el estilo mío. Por el contrario, muy castellano. Sin embargo, algún día lo daré, para que se note en él la influencia que en mí ejercieron los poetas que se han destacado: Rubén Darío, Villaespesa, Carrére, Antonio Machado.



Tengo—prosigue—el compromiso de una zarzuela.

En ella he de recoger el folklore extremeño, antes que se pierda la música regional. El autor de la partitura será Leopoldo Magenti, que sabe adaptarse muy bien al ambiente. Lo llevaré conmigo á que observe los tipos, los chozos, el ambiente regional. Y haré mi obra después, sin apremios, despacio.

¿Anhelos de ahora, después del triunfo?

Mi ideal es muy modesto. Seguir tranquilamente en mi tierra, cultivando mis campos, mis olivares , escribiendo a mi gusto, sin preocuparme de la crítica ni del público y sin atender compromisos de Empresas ni Compañías.

Y cuando esté satisfecho de una obra, la daré en Madrid.





¿Por qué no reside aquí?

Me da un poco miedo Madrid. Creo que me estropearía enseguida. Soy un hombre pacífico, a lo Gonzalo de Berceo, con mi sillón, mi buen vino, mi mujer y mis hijas. Aquí, después de un gran éxito, me costaría trabajo el trabajar; haría cosas forzadas para atender compromisos, y yo no quiero eso. Cuando hago mis obras me gusta recrearme en ellas; las hago, ante todo, para mí.



¿Su vida actual?

En Guadalcanal, el pueblo de mi mujer. Volviendo a lo de antes, quizá algún día, por dar carrera a mis hijas (tengo cuatro), tenga que venir a Madrid. Ahora tengo a las nenas (son pequeñas) con mi madre, en Guareña. Y estoy rabiando por irme a su lado, deseando que me suelten de aquí.

El momento odioso de las opiniones ha llegado.

¿Gabriel y Galán?

Es el poeta de más corazón que hemos tenido en estos íntimos tiempos. Era poeta porque Dios lo había hecho. Le faltaba cultura, y es lástima que muriera tan pronto, porque hubiera hecho grandes maravillas.

¿Marquina?

Estando en Madrid, hace unos meses, asistí a una representación de El monje blanco. Benito Cibrián y Pepita Meliá tenían ya Las brujas. Si aquella noche tengo la comedia en mis manos, la hubiera roto. También los Machado. 



¿Y don Jacinto?

El hombre más profundo y documentado de nuestro teatro. El que si sigue la línea recta, sin concesiones a nadie. De él, lo que más me gustan son Los intereses creados.

¿Pepita Meliá?

Creo que no la conocían como actriz dramática. Yo descubrí que lo era en Sevilla, ensayando Las brujas, y le dije a Benito que era una pena que siguiese dedicando sus valores al vodevil. Ahora celebro que la crítica haya confirmado mis sospechas. De Benito Cibrián, que siendo un gran actor, es aún más excelente como director de escena; de grandísima pulcritud y exigente, a quien puede confiarse una obra de cualquier calibre. De toda la Compañía, muy satisfecho.



Ha habido una pausa. El aire frío de la noche se clava en la frente, y Chamizo enciende una sonrisa ligera en el recuerdo.

¿Qué le satisface más de su obra?

Lo que más se acerca a mi aspiración de cuanto tengo hecho es el canto tercero, «La insolación», de El poema de Extremadura.

El poeta tiene para cada bocinazo insolente un suspiro, una evocación de su tierra. ¡El amor campestre de las soledades!

FIRMA: R. D.-A.
 
LUIS CHAMIZO Y EL HALCÓN MILENARIO
 
El pasado mes de junio tuvo lugar una nueva edición de uno de mis eventos favoritos, la Feria del Coleccionismo en la ciudad extremeña de Villanueva de la Serena, la visitamos el sábado por la tarde, pero desgraciadamente una tormenta obligó a muchos feriantes a retirar los artículos de sus puestos para protegerlos. 
 

 
 
Volvimos el domingo, bien temprano antes de que apretara el calor, para ver todo con detenimiento. Me habría llevado infinidad de cosas, pero tenía bajo el presupuesto, así y todo me dio para darme algunos caprichos, entre ellos una réplica del Halcón Milenario de la serie Star Wars (soy un poco friki) y un libro.
 

 
 
Tiene este ejemplar una magnífica encuadernación en piel, con estampaciones y cortes dorados, conservando las cubiertas originales. Encuadernación especial, sin duda, para obsequio de personas importantes y en la guarda blanca tiene una breve dedicatoria. Se trata de una tercera edición de 1972 de las Obras Completas del poeta extremeño Luis Chamizo. ¡Qué casualidad! Le dije a Marisa, ahora que se cumplen 100 años de la publicación de “El Miajón de los Castúos” 
 
Ya en casa y observando la dedicatoria de la guarda, algo cayó al suelo, es una tarjeta que se colocaría dentro de todos los ejemplares para obsequio y que me hizo pensar que la persona a quien fue remitido jamás lo leyó, tal vez pensaría como aquel estadista chino que decía: "leer demasiados libros es peligroso". 
 

 

Tiene esta tarjeta una impresión a todo color del escudo de la provincia de Badajoz y clásica letra inglesa donde se lee “Presidente de la Excma. Diputación de Badajoz y Procurador en Cortes”.
 
La tarjeta perteneció a Manuel Romero Cuerda, fue también alcalde de Villanueva de la Serena entre 1963 y 1974, el último designado por la dictadura. Hijo del dombenitense Antonio Romero Alguacil-Carrasco y de María de los Ángeles Cuerda. Nació en Villanueva de la Serena el 21 de noviembre de 1916, y falleció en la misma localidad el 24 de febrero de 1978. Por parte paterna era sobrino carnal de José Romero Alguacil-Carrasco, alcalde interino de Don Benito en 1927 y en 1930. 
 
 

 
 
Durante su mandato, la ciudad sufrió una gran trasformación en materia urbanística y de servicios, la construcción de la piscina municipal, ambulatorio, etc. y algunos proyectos polémicos, la demolición del Parque y la pérdida de edificios de gran valor histórico como el palacio del marqués de Torres Cabrera. Fue diputado provincial entre los años 1964 y 1979. 
 
 
Romero Cuerda (a la derecha) durante la visita de los Reyes de España a Don Benito


 
 
En 1976 se inauguró el campo de fútbol donde el Villanovense juega sus partidos, llevó su nombre hasta que fue eliminado en aplicación de la actual Ley de Memoria Histórica.
 
Curiosa esta coincidencia, ambos nacieron en un mes de noviembre, él en 1916 y Chamizo en 1894. También bajo su mandato y en 1967, fue inaugurado un instituto que más tarde llevaría el nombre de "Luis Chamizo" gracias a los acuerdos existentes entre los Ayuntamientos de Don Benito y de Villanueva de la Serena. 
 
Agradecimientos:
 
Daniel Cortés González
Manuel González Calatrava
José Luis Capilla
Carlos Señor Nieto
D.S. Cordero