sábado, 18 de mayo de 2019

BERENGUELA



Un 12 de mayo pero del año 1191, contraían sagrado matrimonio el guerrero más famoso de su época, el legendario Ricardo Corazón de León y la bella princesa navarra Berenguela en la isla de Chipre tras arrasarla los ejércitos ingleses a sangre y fuego para rescatar a la princesa de sus captores (de película… ¿no?)
 
Esta reina era desconocida incluso para sus propios súbditos pues nunca llegó a pisar suelo británico y lo sigue siendo en gran parte a día de hoy.

HISTORIA DE RICARDO CORAZON DE LEON (PULSAD PARA ESCUCHAR)


En cambio este rey ha sido ampliamente mitificado por la literatura y sobre todo por el cine (cómo no recordarlo acompañando al famoso Robin Hood).



Su apodo, Corazón de León, hace referencia a su valentía y a su corazón indomable, gran guerrero y el máximo exponente del modelo de caballero medieval, pero hay muchos aspectos que juegan en su contra y hacen que se nos caiga el mito, por lo menos a mí, pues este soberano oprimió económicamente en gran manera a la iglesia y a sus súbditos con el fin de costear la guerras constantes en las que tuvo inmerso a su pueblo. Prefería vivir en los dominios de su madre en Francia y no pasó más de ocho meses de su reinado en Inglaterra y para colmo de males ni tan siquiera hablaba inglés, sólo francés. Eso sí, era bien parecido y de exquisita educación.


Berenguela nació en Pamplona en el año 1166, era hija de Sancho VI el Sabio, rey de Navarra y Sancha, reina consorte de Navarra.


El compromiso de su matrimonio fue concertado por Leonor de Aquitania, al convertirse su hijo Ricardo Plantagenet en rey tras el fallecimiento de su padre, el rey Enrique II. Se habían conocido años atrás cuando Berenguela contaba tan solo con 11 años de edad en un torneo que disputó Ricardo celebrado en Pamplona. Su madre insistió para que se casaran antes de su partida a Tierra Santa para conquistar la ciudad de Jerusalén. Ricardo había estado comprometido años antes con la princesa Alys, hermana del rey Felipe II de Francia, que se comenta era la amante de su padre el rey Enrique II y el compromiso se rompió en 1190.


Berenguela acompañada de Juana, la hermana de Ricardo, embarcaron en la flota británica y llegaron a Sicilia para reunirse con su prometido pero, al ser Cuaresma, el matrimonio no pudo celebrarse y hubo que esperar. Ella le acompaño de buen grado pues se enamoró profundamente de Ricardo, pero éste en el viaje demostró que lo único que le interesaba era asegurar su descendencia por si algo le ocurría en la guerra, pasando al poco tiempo a estar más interesado en la que dicen sus verdaderas pasiones: los trovadores de la corte y las batallas que le esperaban al desembarcar (hay historiadores que lo declaran abiertamente homosexual y otros que lo niegan).



Tras una gran tormenta que sorprendió su travesía, el barco de Berenguela naufragó en la isla de Chipre y fue apresado por el gobernante de la isla, Isaac Comneno que al conocer la identidad de sus ocupantes pidió un gran rescate. Ricardo, mancillado en su honor, arraso la isla y allí mismo por fin se casó con Berenguela, en la Capilla de San Jorge en Limassol. Tras esta boda marchó a las Cruzadas quedando su esposa en la fortaleza de San Juan de Acre pero ante la tardanza del regreso de su marido se decidió que marchara a Poitiers, ciudad francesa que pertenecía en ese tiempo a la corona inglesa, donde esperó y esperó. Cuando Ricardo volvía de Tierra Santa fue capturado por el rey Leopoldo de Austria y tras pagar una gran suma de dinero por su rescate (que la misma reina en parte se encargó de recaudar), sus caminos tampoco volverían a encontrarse pues su atención se centró en su reino y no en su reina, marchando directamente a Inglaterra para salvar su trono que pretendía su hermano Juan sin tierra.



Allí en Poitiers permaneció esperando el ansiado regreso de su marido, olvidada por todos. Muerto Ricardo en el año 1199 a causa de una herida mortal recibida en el sitio de Chalus, la reina quedó viuda, empobrecida e ignorada por la familia de su marido, pasando posteriormente a vivir en la villa de Le Mans, que gobernó durante veinticinco años con sabiduría y firmeza. Finalmente el sucesor del rey Juan reconoció sus derechos y envió la herencia que se le pertenecía.



Murió Berenguela un 23 de diciembre de 1230, dejando su gran legado, la magnífica abadía de Epau en Le Mans, que todavía se mantiene en pie. Durante unas obras de restauración de la abadía en el año 1960 se descubrió el que pudiera ser su esqueleto.



Su tumba y su efigie se encuentran en la Catedral de San Julian en Le Mans, donde una inscripción dice:

"A su soberana majestad, a la belleza y a la bondad, virtudes de su juventud, se agregaron su grandeza en la adversidad y su resignación en el sacrificio".

jueves, 16 de mayo de 2019

CAMINO DE BADAJOZ



16 de mayo de 1811. Un ejército francés compuesto por cerca de 25.000 hombres bajo el mando del mariscal Soult se dirige a Badajoz, el mariscal británico sir William Beresford sale a su encuentro y a unos 22 kilómetros lo intercepta cerca de La Albuera. 





A Beresford le acompaña un ejército de 35.000 hombres, formado por británicos, portugueses y los españoles que manda el general Joaquin Blake.



Soult es el primero en atacar, su arremetida va dirigida al centro aliado, pero es solo una maniobra de distracción, pues mientras, mueve el grueso de sus tropas a la derecha para rodearlos. Cuando Beresford se da cuenta de la maniobra, envía a la infantería británica para contrarrestar el movimiento y son atacados por los lanceros polacos de Soult, cuando las infanterías se encuentran, solo se ve el humo y se escucha el sonido atronador de los fusiles que son disparados a corta distancia haciendo que todo se torne gris y rojo, cundiendo el pánico en ambos bandos.



Beresford está perplejo y no reacciona ante tanta mortandad, un oficial, el coronel Henry Hardinge, se acerca a uno de los comandantes de infantería, el general Lowry Cole, y le insta a atacar, con o sin órdenes. Aunque sometidos a un fuego terrible, los hombres de Cole rompen la línea enemiga y después de una feroz lucha el ala izquierda francesa es destruida. Ambos bandos están extenuados y los combates cesan, dejando un campo de batalla cubierto de cadáveres y heridos, sería descrito en su momento por testigos como:

"una auténtica carnicería".

La batalla acabó sin una victoria clara para ninguno y ambos bandos se atribuyeron la victoria. 



Los franceses perdieron más de 7.000 hombres, lo que obligó a Soult a retirarse. Las bajas aliadas superaron más de 5.000. 




En La Albuera se celebrará como todos los años una recreación histórica de esta batalla, se podrán ver espectaculares formaciones de infantería y caballería de distintos países e incluso participarán personas cuyos antepasados lucharon en la batalla.



En Don Benito también fuimos protagonistas de un importante episodio de este conflicto, la llamada “Batalla de Medellín” que aconteció sobre el suelo que pisamos. En la vecina Medellín se erigió un monumento conmemorativo al lado del puente pero lamentablemente, aquí en Don Benito nuestra historia parece que pesa como una losa, ni tan siquiera existe una mísera placa o algo similar a modo de homenaje o recuerdo de aquellos jóvenes que regaron con su sangre nuestros campos el 28 de marzo de 1809, que muchos eran de aquí, más de 500 eran calabazones. Triste… ¿no?, ¿qué opináis?, aunque ahora que lo pienso… nadie se acuerda de los héroes cuando las guerras, en este caso batallas, se pierden.



Foto de portada: Dibujo del genial artista dombenitense Victoriano Gallego Blázquez titulado: " La batalla de La Albuera" (soldado escocés).

miércoles, 15 de mayo de 2019

EL DUENDE

 

“Deje mis tierras porque forzaban a mis mujeres y robaban mis comidas, por no ver semejantes sinrazones me retiré a las montañas, a morir siendo de guerra, por no morir en mala paz”.

 Lientur, jefe militar supremo del pueblo mapuche, apodado El Duende por los españoles.




Imperio español, Capitanía General de Chile, el 15 de mayo de 1629  (Guerra de Arauco, llamado por algunos el Flandes Indiano). El infatigable cacique indígena apodado “EL Duende” lidera el ataque de más de 800 feroces guerreros mapuches contra 200 españoles dirigidos por el sargento Mayor Juan Fernández Rebolledo, comienza la denominada “Batalla de las Cangrejeras”.




Este fatídico día para los españoles, la climatología se alió con los indígenas ya que un gran temporal con viento y lluvia impedían que las mechas de los arcabuces de las tropas españolas se encendieran. El triunfo fue total para los araucanos. La caballería española huyó y los infantes fueron derrotados. 70 españoles se dejaron la vida en esos campos y 36 fueron hechos prisioneros, hubo más de 200 bajas entre sus aliados yanaconas y se desconoce el número de muertos mapuches.

 


Entre estos prisioneros se encontraba el soldado y cronista Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán y Jofré, que gracias al cacique Maulicán, que se apiada de él y se enfrenta al resto de caciques, conservaría la vida. Tras esta experiencia entre los mapuches, escribió en 1673 la crónica “Cautiverio feliz y razón individual de las guerras dilatadas del Reino de Chile”, una de las más importantes y realistas descripciones de las costumbres del pueblo mapuche, pilar fundamental para la conservación y transmisión de la memoria indígena.