domingo, 30 de abril de 2023

DON BENITO. EL ÚLTIMO PREGONERO

 


Biografías y hazañas de ilustres personajes llenan páginas de libros, revistas, blogs y demás publicaciones, muchas de ellas repetidas hasta la saciedad, pero también hubo otro tipo de personajes de los que nunca se escribe nada y cuya historia creo que también merece ser contada.

En la antigua Roma, ya existía la figura del pregonero. En el período del Imperio Romano de Occidente, el condenado a la pena de crucifixión era precedido por el pregonero, que informaba a los transeúntes del delito y de la sentencia dictada.

Hasta hace algunos años, nuestros pueblos han dispuesto de oficiales públicos llamados Pregoneros o Voz Pública, tenían estas personas como misión difundir en voz alta los mensajes que se querían hacer llegar al pueblo.

Hoy estas funciones prácticamente han desaparecido. Somos dados a creer que todo lo nuevo es mejor y no sabemos mantener ni costumbres ni tradiciones, actualmente en muy pocos lugares se conserva esta figura condenada al olvido.

Una buena noche recibí un mensaje que decía lo siguiente:

 “Antonio buenas noches. Te sigo por Facebook y admiro tu labor. Me atrevo a recurrir a ti para pedirte si tuvieras algo relacionado con el último pregonero de Don Benito, era mi abuelo.

 Se llamaba Adolfo Martin Andújar. Vivía en la calle cantarranas de Don Benito, tuvo 4 hijos. Uno de ellos mi padre”.

Como soy curioso por naturaleza, rápidamente me puse a investigar sobre estos divulgadores de noticias, he reunido información sobre algunos de nuestro entorno.


Corneta o turuta de pregonero

El último que ejerció en Campanario era conocido como "Chiva" y además era el sepulturero.

El de Valdetorres se llamaba Nicomedes Flores Castro. Prestó sus servicios en el Ayuntamiento de la localidad, como pregonero y policía municipal entre los años 1953-1991.



El de Medellín, se llamaba Juan y estuvo en activo hasta finales de los años 80, vivía con su mujer en el mismo Ayuntamiento y además era el alguacil de éste. Llegaba a todas las esquinas, tocaba un silbato y comenzaba diciendo “Por orden del señor alcalde... ".




En esta fotografía vemos al pregonero de Don Benito según la prensa de la república, un tipo anacrónico, superviviente de aquellos tiempos en que los periódicos circulaban poco y la pluralidad de las gentes no sabía leer.  Se llamaba Casimiro Paredes Ibarrola, ejercía su oficio por el que cobraba del ayuntamiento dos pesetas diarias desde hacía 20 años. Es un individuo chiquito, con lentes, de rostro flaco, cortado por un bigote.

-         -  A mí, en otras épocas, los comerciantes de la localidad me han dado bastante a ganar; pero desde que empezó la guerra…, ¡claro!..., las paso muy negras, porque nadie se anuncia.

-  ¡Ah!... Si no fuese por el vino, que se lleva las penas... 


Camilo el Pregonero. Foto cedida por Diego Soto Valadés




Primer pregón en la ciudad de Don Benito tras la entrada de las Tropas Nacionales.

Tony Appleton

Uno de los pregoneros más famosos del mundo es el inglés Tony Appleton. Ataviado con una chaqueta roja llena de insignias al estilo "lord inglés", un sombrero con grandes plumas y portando un enorme pergamino clama, como antiguamente, las noticias de la familia real británica. Es el actual presidente del "Gremio Internacional de Pregoneros del Milenio" y ha sido nombrado "Pregonero del año" por la Asociación Internacional de Pregoneros.


ADOLFO MARTÍN ANDÚJAR


Adolfo nació con el siglo XX, en el año 1901, hijo de Jesús Martín y de Filomena Andújar, era el único varón ya que tuvo tres hermanas (Eufemia, Teresa y Natividad).


Adolfo Martín y Antonia Pajuelo. Foto cedida por Puri Martín.

Su infancia y juventud transcurrió en el barrio conocido como “El Pradillo” y se casó el 21 de diciembre de  1930 con Antonia Pajuelo González, hija de Manuel Pajuelo Casado y de Trinidad González Quirós. Fallecida el 4 de marzo de 1973, con ella tuvo 4 hijos (Joaquín, Trinidad, Adolfo y Angela) y otros 2 que al parecer fallecieron con poca edad, por fiebres, o causas desconocidas.



Vivieron en la calle Cantarranas número 38, casa que aún se conserva en las mismas condiciones actualmente.

 


De profesión zapatero, ejerció esta labor en la zapatería de los Cerrato, que estaba situada en la esquina de la calle Villanueva, donde estuvo la tienda de electrodomésticos de Ángel y José María muchos años. 


Se encontraba en el sótano de esta casa, tuve la oportunidad de verlo no hace muchos años junto con Andrés Sánchez, aún se conservan los ganchos y las cuerdas de las que colgaban las pieles para hacer el calzado.



Posteriormente Adolfo entró a ejercer el puesto de Voz Pública o Pregonero en el Ayuntamiento de Don Benito, el 10 de agosto de 1938; cargo que ejerció durante 25 años, 9 meses y 11 días.


Solicitud de Adolfo para el puesto de Pregonero


"Mi abuelo ejercía su profesión con la admiración de la gente, pues lo hacía muy bien. Fue una persona muy querida por todos los que le conocieron, pregonaba por las esquinas de la ciudad, bastón en mano, las noticias de interés para los ciudadanos. También hacía el pregón de las subastas de los ramos de la Iglesia. ".

En 1964 al pregonero Adolfo Martín Andújar le fue concedida la Jubilación previa por invalidez que establecía el art. 2 de la Ley fundamental  de la Mutualidad de Funcionarios de la Administración Local.

Falleció el 6 de abril de 1966 en su domicilio, postrado en una cama enfermo de los bronquios.

NOTA: Si alguien puede proporcionarme cualquier información acerca de Casimiro Paredes Ibarrola y Camilo "El Pregonero", para completar este artículo, le estaré eternamente agradecido. E-mail: dovane63@gmail.com

FUENTES Y AGRADECIMIENTOS:

  • Puri Martín y familia Martín.
  • Valentín Casco Fernández (Cronista Oficial de la Villa de Valdetorres).
  • Ilmo. Ayuntamiento de Don Benito (Badajoz).
  • Andrés Sánchez Díaz.
  • José Mª Gallardo Durán (Profesor y Catedrático del I.E.S Bartolomé J. Gallardo de Campanario).
  • José Mª Custodio Simón.
  • Daniel Cortés González. Asociación “Torre Isunza” para la Defensa del Patrimonio Histórico y Cultural de Don Benito.
  • https://fiestascontradicion.blogspot.com
  • Tomás García Muñoz, Cronista Oficial de la Villa de Medellín.
  • Diego Soto Valadés, Cronista Oficial de Don Benito.
  • Revista semanario grafico nacional guerra civil año 2 nº 75 6 agosto 1938
  • Revista AHORA, 12 septiembre 1936.
  • Fundación Pablo Iglesias.
  • Diego Sánchez Cordero.
  • Agustín Aparicio Cerrato.



sábado, 18 de marzo de 2023

DON BENITO. VICENTE SANZ



A principios de los años 70 del siglo pasado, los niños de mi barrio solíamos jugar entre otras cosas, al fútbol. Lo hacíamos normalmente en las inmediaciones de lo que antiguamente se conocía como plazuela de San Francisco (Calle Santiago), espacio que cuando descargaba una tormenta se convertía en una laguna.

En los desmarques íbamos sorteando todo tipo de vehículos, transeúntes e incluso vacas. No teníamos calzado deportivo, ni por supuesto los balones eran reglamentarios, usábamos los mismos zapatos Gorila de todos los días y la pelota solía ser de goma, de esas que venían presentadas en una redecilla colgadas en la tómbola.

Teníamos como meta un gran portón de madera, que hacía muchos años que no recibía una mano de pintura y que daba acceso a un viejo local, ya por aquellos años abandonado. Por una de las rendijas de la puerta se podía ver un destartalado coche negro de principios de siglo y arriba de la puerta, en el rótulo se podía leer: Vicente Sanz Diéguez, Almacén de Tripas.

En el lugar donde se encontraba la puerta hoy se ubica el pasaje que comunica con la Avenida de la Constitución.

 

Don Benito. Calle San Francisco años 80. Foto: D.S. Cordero

 

Debió ser un próspero negocio, a juzgar por las dimensiones del local, pero: ¿Quién era ese tal Vicente Sanz, al que tantos "balonazos dimos"?

 

 

Su propietario también fue un apasionado del futbol y un personaje importante de la historia de la ciudad, pues en la actualidad el Estadio Municipal de Deportes lleva su nombre y, también el apellido familiar figura en una de las fachadas más emblemáticas de la Avda. de la Constitución, que podemos ver en una de las fotografías. Fue la residencia de sus padres, construida por los hermanos Ramón y Manuel Sánchez Blanco, alias “Trueno”.

 


En el antepecho de la fachada, sobre el rotulo, vemos un gran relieve lleno de símbolos. Está coronado por el caduceo, el símbolo del comercio, formado por una vara de olivo adornada con guirnaldas, rodeada de dos serpientes enroscadas y ascendentes, coronada con un par de alas. A veces se confunde el caduceo con la vara de Esculapio, usada como símbolo de la medicina y con la copa de Higía, uno de los símbolos más conocidos de la profesión farmacéutica. También varias alusiones al comercio exterior de España, con sus posesiones de ultramar y potencias extranjeras, como un barco surcando el horizonte, fardos de mercancía y una gran ancla, también un tendido eléctrico o telegráfico.

 

 

Nació Vicente Sanz Diéguez en Don Benito el 30 de abril de 1900, sus padres fueron el segoviano Vicente Sanz Vega, un rico comerciante fallecido en Barcelona el 27 de octubre de 1923, y la argentina Laura Diéguez Castaño, mujer de profunda fe cristiana sometida a una gran prueba en tiempo de la Guerra Civil, pues en el transcurso de dos meses vio como arrebataban violentamente la vida a sus tres hijos, fe que no debió perder pues en 1954 donó a la Cofradía de la Soledad la primera de sus Imágenes de la Virgen.

Tuvo 3 hermanos llamados: Mercedes, Florencio y Federico.

En Madrid completó sus estudios de perito mercantil, para posteriormente trabajar como banquero. A los 18 años vuelve a su ciudad natal para hacerse cargo de los negocios familiares, especializándose en el negocio de las tripas secas.

 

El convite tuvo lugar en el Salón Cinematográfico, propiedad de Félix González Caballero, quien generosamente lo cedió a las familias de los contrayentes para que pudieran holgadamente obsequiar a sus invitados.



Su enlace en 1925 con Francisca Parejo Gómez, con más de 800 invitados fue un evento fastuoso que fue recordado durante muchos años.




Una de sus pasiones fue el fútbol, en 1927 federó su club con el nombre de Deportivo Balompié de Don Benito y, al año siguiente fue elegido presidente del club. Y parece ser que costeaba todo, equipaciones, sueldos de los jugadores etc.

Fue uno de los fundadores de la Federación Regional Extremeña de Clubes de Fútbol, siendo también su presidente hasta el año 1931.

Biografía completa: https://asociaciontorreisunza.wordpress.com/vicente-sanz-dieguez/

Tenía Vicente propiedades en la localidad de Castilblanco, algunas fincas de recreo y de explotación agrícola. En diciembre de 1931, tiempo de la II República y de grandes reivindicaciones sociales, un trágico acontecimiento tuvo lugar en aquella localidad, el conocido como “Los Sucesos de Castilblanco”. 

Una manifestación motivó un disparo que provocó la muerte de uno de los manifestantes, y los vecinos posteriormente mataron a los cuatro guardias civiles. 

Aquel día, Vicente se encontraba en su casa de Castilblanco y, según recogió la prensa de su momento, Cristino Sánchez Rubio, juez municipal y Vicente Sanz Diéguez estaban verdaderamente consternados. Habían pasado horas de verdadera angustia desde que ocurrió la tragedia hasta que llegaron, ocho o diez horas después, los refuerzos de la Guardia Civil.

 


 

Encerrados en sus casas, con las armas montadas y apercibidos a la defensa pasaron momentos de ansiedad indescriptibles, pues habían circulado rumores de que los revoltosos, una vez muertos los guardias, se disponían a atentar también contra sus vidas y sus haciendas.

¿Antes de los sucesos circularon por aquel pueblo noticias que hicieran presumir lo que después se iba a desarrollar? – les preguntaron los periodistas.

No. Los ánimos estaban excitados. Los vecinos se reunían constantemente en la Casa del Pueblo y adoptaron sus acuerdos con sigilo que nada nos permitía saber. Por referencia recogida después de la tragedia supimos que el día de la primera manifestación, que terminó pacíficamente, alguien dijo: “la gorda, será mañana” lo que demuestra que tenían premeditado un plan que desgraciadamente llevaron a la práctica.

¿Es gente muy pobre la de este pueblo?

Este es uno de los pueblos más ricos de la provincia. Todos o casi todos aquí son propietarios. Entre los detenidos habrá alguno con fincas por valor de quince y hasta veinte mil duros, pero ellos quieren que se respete la pequeña propiedad y que se divida la grande entre ellos.

Fuente: Diario la Voz 4 de enero de 1932.

Los acusados de matar a los Guardias Civiles fueron condenados a muerte, pero finalmente fueron indultados. El abogado defensor de los obreros fue otro dombenitense, Anselmo Trejo Gallardo (hermano de la actriz Alicia Romay) que, al finalizar la Guerra Civil, fue detenido y condenado a muerte en Consejo de Guerra, siendo fusilado en el Cementerio de Mérida el 21 de septiembre de 1940.

 


 

En 1934 Vicente Sanz sufrió un grave atentado, la prensa de la época indicó que la causa fue por significarse como anti-marxista en las últimas elecciones. 

Cuando se dirigía a su finca de Castilblanco, de la espesura del monte salieron dos disparos, hiriéndole gravemente en la espalda y en el brazo derecho, los autores de la agresión desaparecieron y no pudieron ser hallados.

 

El Heraldo de Madrid. Madrid 21-9-1934

Diario Ahora. Madrid 22-9-1934 
La Época. Madrid 21-9-1934


Su muerte se produjo violentamente dos años después, el 18 de agosto de 1936, su cadáver fue encontrado a la altura del km. 7 de la carretera que va de Castilblanco al pantano de Cijara. El sospechoso de la participación en su muerte, también falleció violentamente en aquella terrible guerra. Sus hermanos, Florencio, dirigente Falangista, fue fusilado el 21 de agosto de 1936 en Madrid y Federico, estudiante de 18 años también fusilado junto a las tapias del cementerio de Don Benito el 30 de septiembre de 1936.


 

(...) Philip se dio cuenta que, en una guerra civil, la primera baja era la de la justicia. "Los pilares de la Tierra" (1989), Ken Follett


Fuentes:

  • Diario la Voz 4 de enero de 1932.
  • CASTILBLANCO, de Jiménez de Asúa, Vidarte, Rodríguez Sastre y Trejo. Universidad de Alicante. 2011.
  • PARES. Portal de Archivos Españoles.
  • Asociación “Torre Isunza” para la Defensa del Patrimonio Histórico y Cultural de Don Benito.
  • Archivo Histórico Nacional, legajo 1503.
  • Diario LA VOZ, 4 de enero de 1932.
  • El Heraldo de Madrid 21 de septiembre de 1934.
  • Diario LA EPOCA, 21 de septiembre de 1934.
  • AHORA, Madrid 22 de septiembre de 1934.
  • Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
  • Fundación Pablo Iglesias.
  • Diego Sánchez Cordero.
  • Andrés Sánchez Díaz.
  • “BIOGRAFIAS DOMBENITENSES II” de Diego Soto Valadés y Daniel Cortés González.
  • EL DEPORTIVO, Una historia de Fútbol, de Ángel Coria Martín.

martes, 25 de octubre de 2022

DON BENITO 1899. LA CASA DE LOS AHORCADOS


Las leyendas urbanas son relatos cortos donde se mezclan hechos y lugares reales con eventos sobrenaturales, y siempre tienen una moraleja. Increíblemente, alguna de ellas se propaga como la pólvora, a veces no se sabe su origen e incluso se mezclan entre sí.

Ya se ha convertido casi en una tradición que llegando la fiesta de Halloween publique una pequeña historia "de miedo”, la de este año también tiene su parte de veracidad o tal vez sea... toda cierta.

DON BENITO 1899. LA CASA DE LOS AHORCADOS

Casi todos habéis pisado la calle donde se encuentra esta casa, una de tantas y aparentemente normal, está situada en una céntrica calle, zona de paso a los lugares de paseo y recreo de los dombenitenses, siempre me llamó la atención que no tuviera número ni tirador su puerta.
Yo mismo fui testigo un día de lo inesperado, me dirigía a la plaza para tomar café con mi amigo Diego, cosa que hacemos todos los sábados desde hace años, y al llegar a la altura de esta casa sentí la necesidad de girar la cabeza y mirar hacia su interior, ya que en esa ocasión se encontraba la puerta abierta de par en par, y en mitad del pasillo pude contemplar a dos niñas de corta edad que llamaron mi atención. Vestían ropas de color púrpura y estaban jugando, sus cabellos cortos y de un color dorado, una imagen que me recordó aquellas estampas de publicaciones de moda de finales del siglo XIX.
En esos momentos no me paré, pero andados unos pasos di marcha atrás y volví para comprobar si lo que había visto era real. Volví a mirar hacia la casa y ni rastro de las niñas, solamente vi a un hombre que cargaba un saco de cemento, ya que la casa estaba siendo reformada.
-Buenos días, ¿no había unas niñas jugando en esta casa?
Extrañado, el obrero soltó el saco, se sacudió el polvo y me dijo:
- Aquí solo estoy yo, se debe Vd. haber equivocado.
- Discúlpeme entonces, hasta luego, respondí.
No quise decirle nada más y me marché pensativo, ¿será una alucinación?
No había recorrido ni veinte metros cuando escuché al albañil gritar:
- ¡Oiga, oiga! Haga Vd. el favor.
Volví nuevamente a la casa y el hombre en voz baja y temblorosa me dijo lo siguiente:
- Estoy pensando en lo que me ha dicho y me da cosa volver a la casa. Le voy a contar algo que es difícil de creer. Estoy reformándola porque sus actuales propietarios quieren deshacerse de ella a toda prisa, creo que el motivo es por cosas de esas que salen en el programa del Iker Jiménez.
No salía de mi asombro, en ese momento y pensando en lo que había visto sentí como mi pulso se alteraba.
- El otro día oí a los dueños decir que se escuchan fuertes lamentos en medio de la noche, luces que se apagan, puertas que se cierran y que esta casa esconde una especie de maldición que ha perdurado y perdurará por siglos.
Le conté que había visto al pasar frente a la puerta, a dos niñas de extraño aspecto y su respuesta fue sorprendente.
- Voy a entregar la llave a los dueños, ahora sí que no vuelvo a esa casa, aunque pierda mi salario.


Pasados unos días, observé que un camión de mudanzas estaba aparcado en la puerta y que varios operarios lo cargaban de muebles y enseres, era la tercera mudanza que se hacía en poco menos de diez años. La inmobiliaria, días después, volvió a colgar el cartel de “Se vende”.
En esos diez años, dos veces había recibido la visita de la policía científica y tras ellos la de la funeraria, el motivo: dos muertes por suicidio por el método del ahorcamiento.
Aunque tengo vivienda en propiedad, la curiosidad me invadía y llame a la inmobiliaria para interesarme por la casa y tratar de conocer la historia que oculta.
El agente no me contó nada fuera de lo común y se limitó a mostrarme las bondades de la propiedad e indicar que el precio había bajado tanto porque el actual propietario, por razones de trabajo, había tenido que marcharse rápidamente de la ciudad y le hacía falta el dinero. Todas aquellas explicaciones me sonaron “a chino” y no hacían más que aumentar mi curiosidad, pero no culpo al agente, pues él solo hacía su trabajo.
Don Benito, la misma casa a finales de octubre de 1899.
Juan de Dios es el mayor de tres hermanos, su padre, D. Meinardo, un coronel retirado que ha sufrido una terrible mutilación en una batalla, es un alcohólico que abusa de él por cualquier motivo que le enfurece, le da unas palizas tremendas mientras le dura la borrachera. Es un niño muy grande para su edad, debido a su fuerza, a su vez también abusa de los demás niños de la calle. De carácter retraído y solitario, es muy corriente verle torturando gatos y perros por el barrio y reúne todos los rasgos característicos de un auténtico psicópata.
Su madre Enriqueta es hija única de una familia de noble cuna, pero de escasos recursos y venida a menos, siempre enlutada, solo abandona la casa para ir a oír misa en la iglesia de Santiago.
El resto de la familia lo componen las gemelas, Rosario y Dolores, las debilidades del cabeza de familia.
Una tarde cuando regresa de la escuela, Juan de Dios se encuentra con otro niño, Federico, el hijo del maestro, al que sin aparente motivo alguno empieza a golpear, mientras le obligaba a proferir obscenidades contra la iglesia y la escuela. Amenazándole con la punta de su navaja en el cuello trata de arrojarle al llamado “Pozo de los borrachos”, pero se da cuenta de que es observado por un arriero que sube por la calle Villanueva y sale corriendo, dejando al niño malherido, casi al borde de la muerte.
Este pozo tenía este peculiar nombre porque fue costeado con las multas que se imponían a los borrachos de la época.
Al día siguiente, la brigada de la policía local y el arriero se presentaron en la escuela para identificarlo, pero el mulero no estaba seguro. A pesar del intenso y severo interrogatorio, Juan de Dios se mantiene tranquilo, manteniendo su inocencia en todo momento.
Su padre es requerido para llevárselo y con la premisa de no dejarle de salir de casa hasta que todo se aclare, gracia obtenida solamente por ser quien es, compañero de armas del jefe de la Brigada de Policía.
Llegan a casa y sin mediar palabra, le arroja violentamente dentro del sótano que se encuentra al final del patio, a sabiendas que le aterra la oscuridad, entre llantos le suplica que le deje salir. Desde la ventana del piso superior la madre observa la situación impasible, y sin alterarse lo más mínimo.
El padre entra en la cocina y de una alacena, saca una botella de aguardiente y con la mirada perdida, se va sirviendo copa tras copa, hasta vaciar la botella.
Por su mente pasan las imágenes de cuando practicó la llamada “pena de baquetas”, un antiguo castigo que por ciertos delitos se daba en la milicia. Se desnuda al delincuente de medio cuerpo y forman una especie de calle los soldados, los cuales al pasar el reo le dan en la espalda con las correas de baqueta, varas o portafusiles.



Los lamentos e improperios de Juan de Dios desde el sótano son cada vez más débiles, por fin el padre tras la borrachera, en uno de los pocos momentos que se encuentra sereno, le libera de su cautiverio.
Arrastrándose y sin apenas ponerse en pie debido a la tremenda paliza propinada, mira hacia la ventana desde donde le observa su madre, alza su mano en señal de pedir ayuda, pero las cortinas se cierran y pierde toda esperanza de defensa. Ella piensa realmente que albergó en su vientre una abominación y que nunca debió de nacer.
Han pasado varios días y el hijo del maestro vuelve en sí, ahora podrá identificarse al agresor, pero una recaída de última hora le vuelve a sumir en las sombras y el niño muere ante la impotencia de los médicos.
No hay pruebas que incriminen a Juan de Dios, ya que nadie cree que un niño pueda cometer semejante delito, y por tanto las investigaciones se centran en el pobre arriero que sin posibilidad de defensa alguna da con sus huesos en prisión y ahora se le acusa del terrible crimen.
Juan de Dios no indica signos de arrepentimiento, y alimenta su vileza con el odio a su madre y las ansias de venganza hacia su padre, trama con frialdad un diabólico plan para convertir sus vidas en un verdadero infierno.
Han decidido ingresarle en un estricto colegio que más bien parece un reformatorio, pues allí se forman las “ovejas negras” de la vieja burguesía, cosa que no está dispuesto a aceptar y decide poner en práctica su terrible plan.
Aprovechando la ausencia de su madre, que ha ido a llevar flores a sus padres al cementerio, día de todos los Santos, en un ataque de ira le arranca la cabeza al pajarito que tienen como mascota y, espera a su padre a sabiendas de que volverá con una vergonzosa borrachera.
El padre, que apenas se tiene en pie, trata de abrir la puerta, pero es tan grande la embriaguez que no es capaz de abrir y se sienta en el umbral esperando a despejarse. De pronto se abre la puerta y como un saco de patatas cae de espaldas hacia dentro.
Entra por el pasillo a oscuras y se va llevando por delante macetas y todo cuanto encuentra en su camino, sin saber muy bien qué ha pasado, se lleva la mano al pecho, del que brota sangre como una fuente, recibe además numerosas heridas, de las llamadas defensivas, en brazos y manos. Se cuentan hasta dieciocho heridas en el tórax, un ojo apuñalado, así como heridas profundas en el escroto.
La vieja que cuida a las niñas es de sueño profundo y apenas se percata de lo sucedido, achaca el jaleo a las típicas borracheras del conocido por todos como el “coronel”, y se vuelve a dormir, no imagina lo que está a punto de suceder.
Juan de Dios sube sigilosamente las escaleras como una alimaña en busca de su presa, tapa la boca de la vieja criada que descansa en una mecedora, caen las agujas y los ovillos de lana de la anciana que nada puede hacer por salvar su vida. Las dos niñas duermen plácidamente, pero una negra sombra se cierne sobre las indefensas criaturas y dice:
- Vamos a jugar a un juego.



Sin nada que le haga sospechar sobre la gran tragedia que se está produciendo en su casa, Enriqueta se apresura en adecentar las tumbas de sus antepasados, pues la noche se le viene encima, y no está bien visto que una señora recorra sin su marido las calles de Don Benito a esas horas. Acompañada de su tía Carlota, que también se encuentra en el Camposanto, toman la calle Cementerio y se encaminan hacia la iglesia de Santiago, pues quiere encender una vela en la Capilla de las Animas Benditas.
Ambas mujeres se despiden, y Enriqueta saca de su bolso una gran llave con la que se dispone a abrir la puerta de su casa, en esos momentos una lechuza sobrevuela fantasmagóricamente la casa, su canto es considerado de muy mal agüero, siempre que se le oía chillar se creía que alguien había de morir o enfermar, dos o tres veces la ve sobrevolar el techo de la casa, mientras da vueltas a la cerradura con la vieja llave.
Abre la puerta y todo está oscuro, el quinqué que siempre suele estar encendido a esas horas está apagado y se va guiando por la tenue luz del patio que se ve al final del pasillo, al llegar a la altura donde se encuentra el comedor, algo la hace resbalar, piensa que puede ser una arcada de su marido producto de una de sus borracheras, algo que la enfurece terriblemente, con dificultad consigue levantarse y llega hasta el quinqué para encenderlo.
Cuando lo hace, horrorizada contempla en el gran espejo del aparador que es roja sangre lo que mancha sus ropas, manos y su rostro, corre desesperada hacia la calle para pedir ayuda, pero es golpeada en la cabeza y pierde el conocimiento.
Aturdida, poco a poco va abriendo los ojos, se encuentra en el patio maniatada y sentada en una silla, a su lado, en otra silla su marido, también maniatado, el coronel ha perdido mucha sangre y un ojo, pero increíblemente sigue con vida.
Ambos se encuentran en estado de shock, una reacción ante sucesos traumáticos o muy estresantes en la que la mente queda bloqueada. No entienden nada.
Una negra sombra se adivina en el piso de arriba, en la habitación donde duermen las gemelas, son momentos de terror para los dos y de pronto el silencio más absoluto, roto por el canto de la lechuza que vuelve a sobrevolar la casa.
El resultado de aquella noche de espanto fue un coronel, dos niñas de corta edad y una anciana asesinados, una madre en estado catatónico, que posteriormente y tras pasar varios años en un sanatorio para enfermos mentales acabó suicidándose al volver a la casa y, un niño desaparecido del que nunca más se supo.
A mediados del siglo pasado y por razones de higiene, la mayoría de los pozos públicos de la ciudad fueron tapados para siempre, entre ellos el llamado “Pozo de los Borrachos”.
A medida que los operarios municipales van arrojando grandes piedras, el fondo se va removiendo y de sus entrañas van surgiendo como un vómito del mismísimo infierno unos restos humanos, son los de Juan de Dios, que escondido en un hueco del gran pozo acabó sus días ahogado en sus aguas tras una tormenta, pero una gran roca cae sumergiéndolos de nuevo en lo más profundo del pozo y ahora para siempre.
Don Benito, la misma casa a finales de 2022.
No sé qué impulso irrefrenable me llevó a aceptar la oferta del agente de la inmobiliaria y he adquirido la casa, pienso que puede ser un buen negocio.
Me dispongo a pasar mi primera noche en ella, Víspera de todos los Santos, es decir el 31 de octubre e ignorante de aquellos terribles sucesos.
Un sonido de arrastre de muebles procedente del piso superior me desvela, algo extraño pues en esta casa solo estoy yo.

FIN

NOTA: Es una historia de ficción que parte de una idea o hecho que da lugar a lo que posteriormente será el tema y el desarrollo del argumento, la trama, los personajes… 
Escrito especialmente para la época de la fiesta de Halloween.