
Hoy no soy yo quien escribe la entrada del blog, tengo
un invitado, es un gran estudioso y conocedor de las tradiciones y la
historia de Don Benito, Andrés Sánchez Díaz, un "maestro" de los que
están desapareciendo, pues como bien dice la escritora Belén Lopetegui
“cada vez hay menos gente que quiere asumir la
responsabilidad de saber más que otro, porque eso te obliga y te exige”.
Muchas veces me ha comentado, después de algún encuentro que hemos
tenido con una persona mayor, conocedora de viejas historias locales: “Qué
pena, cuando se vayan estas personas todas estas vivencias se perderán”.
Pues bien, gracias a personas como él, muchas de estas historias no se
están perdiendo para fortuna nuestra y de las generciones venideras,
Andrés no tiene título de historiador, ni puñetera falta
que le hace.
¡¡Un estupendo artículo, muchas gracias Andrés!!
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| Andrés Sánchez Díaz |
LOS ZAPATEROS DE DON BENITO
“Qué tiempos aquellos”. Frase repetida en las tertulias de
los viejos zapateros. Mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo, todos ellos zapateros
que artesanalmente fabricaban todo tipo de calzado. Desde la toma de “la medía”
que se hacía con un pie descalzo sobre un papel cualquiera y con un lápiz se
rayaba la silueta del pie, hasta la finalización del zapato, sandalia, botos de
trabajo o botas camperas.
Hablaban de aquellos añorados tiempos en los que el
sector del calzado era muy numeroso y ocupaba el segundo lugar en la industria
y economía de Don Benito, después de la agricultura.
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| Cooperativa de zapateros. |
A principios del siglo XX existían en nuestra ciudad cinco
sociedades constituidas por la clase trabajadora y cuya sede estaba en la
última casa que delimita la Calle San Andrés con Don Pedro Granda; una de ellas
era “La Benéfica”, del gremio de los zapateros, la cual dio fama a Don Benito
en toda la comarca, dirigida por Don Francisco Parejo, José Andújar, Pedro
Quirós y Gregorio Díaz.
Paralelamente nacieron fábricas y talleres para la
manufactura de toda clase de calzados y los ya existentes y prestigiosos
Almacenes de Curtidos y Calzados “Patricio Cerrato”, que se fundaron en 1860.
Comentaban que Don Benito tendría entre 400 y 500 trabajadores, hombres y mujeres
dedicados al sector del calzado. En 1920 se constituye la Sociedad del
Zapatero.
En 1925 nace y se funda “La Cooperativa Unión y Progreso
Dombenitense” sita en la Calle Arrabal nº 35, una enorme casa que compraron los
socios a Don Antonio Gómez, siendo su presidente Manuel Casado Sánchez-Porro y
vicepresidente Cecilio Gallego Blanco, al cual hoy Don Benito le tiene dedicado
una calle con su nombre pues también fue el fundador del Partido Socialista de
nuestra ciudad. Cecilio Gallego había nacido en la Calle Luna, falleciendo en
1926 a la temprana edad de 33 años.
¡Qué tiempos aquellos! Hablaban de que existían entre 70 y
80 fábricas y pequeños talleres además de los particulares que trabajaban en
sus casas, y nombraban a emprendedores dombenitenses del gremio del calzado
como Juan Muñoz Paredes, en la antigua Calle Cristina nº 21 (hoy Calle
Portugal), a Ángel Cerrato que tenía la fábrica en esta misma calle, a Isidro
Quintana, Enrique Rigote, Eloy Sánchez, Manolo Sánchez Donoso, su primo Juan
Sánchez, Josefina Cerrato en la hoy Avenida de la Constitución, o Enrique
Cerrato S.L. que tenía entre 30-40 trabajadores en la esquina de la Calle
Villanueva junto a la Plaza de Abastos (hoy tienda de electrométricos), además
de la emblemática fábrica de la esquina de la Calle La Virgen también conocida
como “La Viuda”.
En pleno esplendor y auge del calzado dombenitense, estalló
la guerra “incivil”, la que marcó un antes y un después en este sector.
Fábricas incendiadas y destrozadas, también la Cooperativa en su parte trasera
sufrió los efectos de las bombas.
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| Antiguo edificio de los almacenes de Patricio Cerrato, esquina calle la virgen, derruido en la Guerra Civil. |
Una vez acabado el conflicto, algunas fábricas retornarían a
la actividad y otras acabaron desapareciendo como la famosa Cooperativa. Este
local sería vendido a Gonzalo González, uno de los jefes de la empresa Ginés
Navarro, que a mediados de siglo construyó gran parte de la canalización del
regadío en nuestra zona. Contaban como anécdota que hubo problemas para la
firma de las escrituras públicas, pues solo tres socios cooperativistas
acudieron a firmar en Notaría, otros hicieron poderes notariales y otros se
desentendieron de la venta.
Don Benito exportaba sobre todo al Norte de España lo que se
conocía como los “Botos Bastos” de trabajo. En repetidas ocasiones fuimos
visitados por industriales de Valverde del Camino (Huelva); también vinieron de
Elda, Elche (Alicante)… a conocer nuestras técnicas artesanales y adonde
algunos buenos oficiales de primera llegaron a emigrar. Hoy día en esta zona
hay más de 400 fábricas de calzado entre las que se encuentran las de mayor
prestigio internacional.
Para los “Botos Bastos” se utilizaba la piel de vaca, para
los finos y elegantes zapatos y botines se empleaba la ternera joven y la piel
de cabra, y para la suela de las botas camperas la piel de caballo, más tarde
saldría el Grepex una especie de piel sintética.
Algún empresario como Enrique Cerrato S.L. llegó
a comprar dos modernas máquinas de la marca
Ariza, lo cual no sentó nada bien a parte de los trabajadores pues ahorraría
mano de obra y fue precisamente este motivo lo que a mediados de siglo pasado
cuando la industrialización moderna de otras regiones hizo que cayera en
decadencia la manual y artesanal fabricación del calzado de Don Benito.
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| Imagen de San Crispín en la iglesia de Santiago de Don Benito. |
Los zapateros descansaban los lunes, día del mercadillo en
la Plaza de España (El Paseo) donde se compraban tijeras, cuchillas, martillos,
leznas… fabricadas en Don Benito; también tenían su Patrón “San Crispín” al que
sacaban en procesión todos los años a finales de Octubre, imagen que aún se
conserva en la Iglesia de Santiago.
San Crispín fue un zapatero romano
martirizado en el siglo III, ¡Que por cierto nunca conocí a nadie que
se llamara así, excepto al fiel escudero del Capitán Trueno!.
¡Qué tiempos aquellos! Los zapateros recordando aquellas
antiguas historias, algunos sobrevivieron con su oficio como mi padre, que
nunca lo abandonó; también lo compaginó muchos años con otros trabajos
“C.E.P.A.N.S.A” y los domingos con su talega azul al hombro a Santa Amalia al
igual que mi abuelo, que iba con su burro andando.
Mesa de mi padre. hormas, tijera, cerote, la pata cabra, sacabocao,
tenazas con punta torcia, imán de las puntas, la disolución y el tinte.
Mi padre Juan Sánchez (el Zapatero) adoraba y le
entusiasmaba su trabajo, orgulloso siempre de cuando terminaba unas botas
camperas como las que le hizo a un rejoneador que vino a Don Benito o aquellas
zapatillas para una trapecista de circo; muchas botas de la Guardia Civil
pasaron por sus manos, al igual que la de infinidad de futbolistas de su
querido Club Deportivo Don Benito; hubo años que los propios jugadores le
regalaron el carnet de socio.
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| Juan Sánchez Gallego (mi padre) |
Vaya desde aquí mi pequeño homenaje a mi padre y a todos
aquellos dombenitenses que un día hicieron que nuestro Don Benito fuera
conocido y reconocido por sus zapateros.
Parte de la copla humorística de los zapateros de Don Benito:
Los zapatos que traigo puesto
los hizo Fermín
caballero bastante borracho
y muy galopín
Una cosa olvidaba decirles
que pueden saber
que Fermín es mi marido
y yo soy su mujer
Pero tiene unas manos de ángel
es fuerza decir
que teniendo una lezna en la mano
no hay más que pedir
Andrés Sánchez.