miércoles, 20 de diciembre de 2017

DON BENITO. EL SALTO Y LA HARINERA

“Cuando emprendáis algo útil, perseverad, no entréis en desánimos”.

Félix González Caballero.



Estas construcciones que la vegetación está devorando a pasos agigantados y que como esqueletos de viejos dinosaurios a duras penas se mantienen en pie, albergaron no hace muchos años unas de las industrias más importantes para el progreso y el desarrollo de nuestra ciudad en la primera mitad del siglo XX, la industria encargada de la producción de energía eléctrica.


Con objeto de poder atender la creciente demanda de energía de la ciudad de Don Benito, en el año 1920 el dombenitense don Félix González Caballero solicitó al Gobierno Civil de Badajoz la concesión de un salto de agua en el rio Guadiana con dos molinos, denominados “Molino Martel” en el término de Don Benito y el “Molino La Molineta” en el término de Medellín, para mover dos turbinas de 160 y 80 caballos de vapor fabricadas por la empresa La Fargue de Marsella.


La turbina fue la gran protagonista de la difusión eléctrica en el medio rural, es una máquina destinada a aprovechar la energía cinética producida por el agua al caer sobre ella, provocando por el movimiento de rotación del empuje del líquido la electricidad.

D. Félix González Caballero
Este emprendedor, nació en Don Benito a finales del siglo XIX, es el responsable de innumerables obras y avances para nuestra ciudad en su tiempo, es inaudito que ni siquiera tenga una calle con su nombre.

Entre sus otros muchos logros hay que destacar: el abastecimiento de agua potable a la ciudad, participa en la construcción de la Electro-Harinera “Arroyo del Campo”, una gran fábrica que llegó a tener más de 100 empleados y en la de “Sánchez Porro”.

Compra en 1904 el cortinal del Hospicio junto a la iglesia de Santiago, en este terreno se hospedaban sacerdotes y frailes, de ahí su nombre.


Escenario del teatro del Hospicio en 1905. Foto: Diego Soto Valadés.

Trae también la cultura y construye el gran Salón Teatro del Hospicio por el que pasaron las mejores obras y los mejores actores de su época, así como las primeras películas de cine mudo y un largo etcétera de obras y logros.
  
Gómez & Gonzalez "El Hospicio" Foto gentileza de Pepa Del Forcallo Gómez-Coronado.

Ricardo Fernández-Blanco Jaraíz, su nieto, plasmó en mi muro de facebook estos interesantísimos apuntes biográficos:

"Nace en 1872, de familia humilde, se queda huérfano de padre y madre muy joven  y es recogido por unos parientes, la familia Caballero Merino, padres de Isidro, José y Antonio.

A los 14 años emigra de Don Benito y se va a buscar fortuna a la Mancha, a los pocos años ya es un maestro albañil puntero. Al poco tiempo de volver, a su pueblo, destacan las obras que realiza. Sale a concurso un proyecto de una fábrica de Harinas, la del arroyo del campo, gana el concurso y la realiza, para ello se queda con todos los hornos de cal y ladrillos de Magacela, para no depender de nadie y termina la obra en el tiempo acordado.

Ctra. Don Benito-Villanueva, fábrica del Arroyo del Campo. Foto: D.S. Cordero.
Cuando acaba la obra, se da cuenta que esa fábrica da luz al pueblo y proyecta traeré la luz eléctrica utilizando la energía del río Guadiana, para ello se busca un socio, Sánchez-Porro, hacen la obra del molino o salto de Medellín y traerán la luz a Don Benito y no conforme, hacen una fábrica de harinas en una manzana ya desaparecida entre la calle Ayala y La calle Santiago.
Esa sociedad se rompe y se separa de su socio y proyecta un nuevo salto de agua (el salto o molino del Martel), para ello llega a un acuerdo con el conde y realizan la obra. Para hacer esa obra tiene que hacer un muro río arriba para hacer una especie de embudo, cogiendo todo el cauce, estrechándolo y haciéndole caer varios metros.

FABRICA HARINERA. Se encontraba con la fachada mirando al Parque Municipal y calle Ayala. Hoy el solar lo ocupa el edificio Ciudad Jardín. Foto: D.S. Cordero

FABRICA HARINERA. Se encontraba con la fachada mirando al Parque Municipal y calle Ayala. Hoy el solar lo ocupa el edificio Ciudad Jardín. Foto: D.S. Cordero

Posteriormente a esta obra hizo la fábrica frente a lo que posteriormente sería el parque, otras empresas, almacén de materiales de construcción, bazar, ferretería, teatro, cine....y por último trajo el agua potable desde unos pozos al pueblo de Don Benito, 20 años antes que el ayuntamiento. En fin un auténtico empresario emprendedor. Un ejemplo para muchos jóvenes, bien se merece una calle. No Tierno Galván que no hizo nada, nada, nada por este pueblo".

Ricardo Fernández-Blanco Jaraíz, nieto de Félix González. 


Fábrica Electro-Harinera del “Arroyo del Campo”
Foto: Alfredo Ara Martín


Año 1921. Foto: Ramón A. Fernández de Sevilla Palomo


Año 1921. Foto: Ramón A. Fernández de Sevilla Palomo


Año 2017. Foto: dovane63

Restos de la antigua Fábrica Electro-Harinera y Panificadora del “Arroyo del Campo”. El paso del tiempo y el vandalismo han relegado a un aspecto triste y mísero a la que fuera joya del patrimonio industrial de Don Benito.


Año 2017. Foto: dovane63

De las que existían en su época es la única que se mantiene a duras penas en parte en pie, gracias a la solidez de su construcción, pero no creo que sea por mucho tiempo.
 



“La vieja harinera” obra del genial artista dombenitense Victoriano Gallego Blázquez.




Fuentes:
- Revista de Historia de las  Vegas Altas. FÁBRICA ELECTRO HARINERA DEL “ARROYO DEL  CAMPO” (1890-1900) de Alejandro Rico Rodríguez.
- BIOGRAFÍAS DOMBENITENSES (Entre los siglos XIX-XX) José Antonio Gutiérrez Ortiz.
- Ricardo Fernández-Blanco Jaraíz.
- Daniel Cortés González.

 

jueves, 14 de diciembre de 2017

LA ESPADA DE PIZARRO




Esta espada damasquinada en oro que podéis ver en la foto, lleva grabadas las iniciales “F.P.” Francisco Pizarro. 



El damasquinado es un trabajo de artesanía que consiste en la realización de figuras y dibujos mediante la incrustación de hilos o láminas de oro y/o plata en acero o hierro, normalmente, pavonado. 

El nombre hace referencia a la ciudad de Damasco (Siria). Esta artesanía se viene realizando desde épocas muy antiguas y en muy diversas partes del mundo. Hay constancia de que se realizó en el Antiguo Egipto, en Grecia y en Roma, así como en China y Japón. Los griegos atribuían su invención a Glauco de Chíos. En la península Ibérica ya era practicado en época prerromana y se encuentra en un tahalí y un cetro vacceos hallados en el yacimiento de Pintia, e íberos según la empuñadura de la falcata de Almedinilla, Córdoba.

En España, hay dos centros de producción de productos damasquinados: Éibar y Toledo. Este estilo de espada del siglo XVI era muy conocido y apreciado en toda Europa.

Esta espada destaca por su guarnición en forma de lazo que podía llevar diferentes acabados (calados, grabados, cincelados, damasquinados, etc. ) así como por su esbelta y ligera hoja de esmerado temple.

La auténtica espada de Pizarro fue regalada a John Downie, que fue un militar y aventurero escocés que Participó en la Guerra de la Independencia Española. 


Espada que blandiría en 1812, durante la Batalla del Puente de Triana, para tomar Sevilla de manos francesas, emprende a caballo una carga casi suicida con la espada de Pizarro superando las barreras de la artillería francesa y, cuando intentaba saltar con su caballo por un hueco del puente, es herido y tirado del caballo, sufriendo una herida en el ojo y en la mejilla y siendo apresado por los franceses, arrojando antes la espada a la Legión Extremeña para evitar que cayera en manos de los enemigos. 


Hoy se conserva en la Real Armería de Madrid. Prisionero de los franceses, John Downie es atado a un cañón y es llevado a la Villa de Marchena, a 52 kilómetros al Este de Sevilla.
El Duque de Wellington canjeará al prisionero por 190 soldados franceses.


domingo, 3 de diciembre de 2017

MEDELLIN 1874

Prosigue el viaje de nuestros amigos y tras su paso por Don Benito, el tren se detiene en la que en otro tiempo fuera una gloriosa villa, Medellín.

Nicolás describe el mal estado en el que se encuentra esta población en el año 1874 con una impactante frase que dice:

Medellín es una anciana que puesta de rodillas a la derecha del camino está pidiendo limosna a los viajeros”.


Fotografía: EXTREMADURA (CÁCERES Y BADAJOZ). Col. España: Sus monumentos y artes, su naturaleza e historia. Autor: Nicolás Díaz y Pérez.

Nicolás Díaz, detalla la que fuera casa de Hernán Cortés y nos hace reflexionar sobre la lamentable pérdida de patrimonio sufrida desde entonces por esta villa de renombre.


A propósito de esta casa,  encontré en la Biblioteca Pública "Francisco Valdés" de Don Benito un curioso documento, el nº 28 de la publicación periódica "La Semana " (1) de fecha 20 de marzo de 1881, que habla precisamente sobre la casa de Hernán Cortés, estaban a punto de ser demolidas y expropiadas sus ruinas y las de toda la manzana por el alcalde Juan Damián de Tena y Moreno (a partir de 1883), para crear el espacio que acogería el monumento que en esas fechas estaba previsto erigir a Hernán Cortés. 


De lo que fuera casa de Hernán Cortés, en ese momento apenas quedaban apenas restos de la cimentación de algunos muros interiores. La publicación hace referencia al interés de un mecenas belga para reconstruir la casa, y la ausencia de interés mostrado por la administración central por reconstruirla, negándose incluso a que lo hiciera el benefactor belga. 

Croquis de los restos que quedaban de la casa por esas fechas, al parecer, debe ser posterior al que realizara en 1868 el arquitecto provincial D. Francisco Morales y Hernández.



Interesante este artículo que también habla de esta casa, es  del  Periódico “EL CLAMOR PUBLICO” de fecha 29 de noviembre de 1854, dice lo siguiente:

“LA CASA DE HERNÁN CORTÉS. 
Parece que el señor Romero Leal, empleado civil, en una visita que ha hecho a Medellín, indagó el punto donde se encontraba la casa de Hernán Cortés, y se halló con que el edificio donde había nacido el héroe del Muevo-Mundo estaba reducido a un montón de escombros. Ayudado por el alcalde del pueblo don Narciso de Torres y secundado por los milicianos nacionales que se ofrecieron a trabajar gratuitamente, emprendió una excavación sobre las ruinas siendo el resultado obtenido el más satisfactorio.

El pavimento de ladrillo de la habitación donde vino al mundo nuestro inmortal compatriota, se ha encontrado en muy buen estado, de las paredes de la casa solo quedan como unas seis cuartas, notándose bien los arranques de una ventana que daba al corral o patio de la casa: en el umbral so halló un quicio de la puerta que fue regalado por la municipalidad al señor Romero. Mientras la Nación o la provincia levantan un monumento en honor del ilustre patricio, el Ayuntamiento va a levantar las paredes del cuarto y a techar éste; haciendo constar por medio de una acta solemne, que dentro de él vio la primera luz el héroe extremeño”.

 Bueno, continúo con el relato del viaje:

"Estábamos frente a Medellín, la patria de Hernán Cortés, el marqués del Valle, uno de los hombres más grandes que tuvo España entre sus conquistadores. Medellín es una anciana que puesta de rodillas a la derecha del camino está pidiendo limosna a los viajeros. Fue cuando los romanos colonia con el nombre de Metelium-Coecilie, engrandecida por los legendarios, elevada a la dignidad de convento-jurídico, con el privilegio de batir moneda, y una de las ciudades más célebres de la España-lusitana. 

Las crónicas guardan sus tradiciones y los historiadores extremeños refieren sus glorias, dando multitud de inscripciones y monedas, que justifican una antigüedad remota. Hoy no queda de tan importante ciudad más que un puente, un castillo y varias ruinas y multitud de templos. El puente fue obra romana, destruida por los árabes y restaurada en tiempos de Felipe V, pero con tan malas condiciones, que se hundió a los pocos años. Felipe IV lo mandó restaurar, comisionando para esta obra al juez Juan de Villargoitia.

Felipe IV, rey de España
El tren comenzó a andar en dirección a Guareña, en tanto que yo proseguía contando a Scott algo de la historia de Medellín. 


Su castillo es obra del siglo XII. En 1360 pertenecía a D. Juan Alfonso, el cual, en las guerras de sucesión, se puso contra D. Pedro I de Castilla, y dos años más tarde, cuando este rey ganó a Medellín, destruyó la fortaleza, obra casi toda de romanos. 

Algún tiempo más tarde, en 1373, lo reedificó tal cual está hoy el infante D. Sancho de Castilla, señor de Medellín, de quien son las armas que están en el torreón almenado frente al Guadiana. 

Este antiquísimo castillo, donde antiguamente estaba encerrada una ciudad memorable, tiene recuerdos gloriosos y tradiciones importantes. Desde la reconquista hasta la guerra de la independencia, sus murallas han servido para que el más fuerte escriba desde ellas su victoria. 


Estación de Medellín. Foto cedida por Herminio Fernández
La antigua casa de Ayuntamiento, que por sus restos debió ser una obra de primer orden, se arruinó en 1810, como el palacio de los Portocarrero, los antiguos Condes de Medellín. Cuatro parroquias tiene la villa, la de Santiago, Arciprestal, la de Santa María del Castillo, la de Santa Cecilia y la de San Martin, de cuyos edificios el más moderno es de 1514. 

Medellín. 1930. Revista Estampa de Madrid 29/4/1930
 Tuvo además tres conventos y cuatro ermitas. El de frailes lo fundó D. Juan Portocarrero, primer conde Medellín y en él estaba la capilla de San Antonio, costeada por Hernán Cortes, el de monjas de la Concepción lo fundó en D. Rodrigo Jerónimo Portocarrero, cuarto conde de la villa, y el de Agustinas, Catalina de Jesús y otras religiosas de la Encarnación de Madrid, que en 1600 vinieron ex profesamente a fundarlo. De estos conventos solo existe uno: el de la Concepción; los demás están arruinados, como también las cuatro ermitas.

  Iglesia del convento de las Madres Agustinas Recoletas, un edificio del siglo XVII situado en la calle Otumba, de Medellín

La villa es hoy un conjunto de ruinas, sobre, Las cuales existen solamente unos 150 edificios, una muralla antiquísima y un castillo feudal. 


Todos los viajeros se detienen a su paso por la villa en la que fue casa del famoso Hernán Cortés. Es un salón con medias paredes y algunos cimientos. A la derecha existen dos paredones que formaban una sala y dormitorio, donde la tradición cuenta que nació Hernán Cortés, aquel genio intrépido y valeroso que dio a los reyes  "más reinos que pueblos habían heredado de sus padres", según él mismo dijo al rey que se desdeñaba en recibirle.


Aunque Medellín no hubiera producido a ningún otro hombre más que a Hernán Cortés, bastaría para darle nombre y hacerlo celebre, que siempre son celebrados los pueblos que tienen la suerte de contar entre sus hijos a hombres tan grandes como Hernán Cortes. 

La Ilustración española y americana. 30-7-1892
 Pero Medellín, desde el siglo XV hasta los tiempos modernos, ha dado otros hombres ilustres en les letras y en les armas, pues cuenta nada menos que con las siguientes notabilidades nacidas en él :


Escritores:

- Francisco Portocarrero, historiador

- Francisco Alvarez de Rivera, escritor.

- Pedro Suarez de Escobar, idem. 
- Francisco Leal, idem.

En las armas:

- Hernán Cortés, el héroe que conquistó el Nuevo Mundo de Colon.

- Gonzalo Sandoval valeroso capitán con Cortés en América.

- Andrés de Tapia, idem id.

- Rodrigo Paz, idem id.

- Juan de Sanabria, idem id.

- Rodrigo de Villafuerte, idem id

- Diego Godoy, idem id.

- F. Portocarrero, idem id.


La patria de todos estos famosos genios en las letras y en las armas, es hoy una desierta villa que apenas si tiene 600 almas. 

Los tiempos cambian. Mérida fue la corte de Trajano, Badajoz la capital del Algarbe y de la Lusitania, Loben donde asentaba sus huestes vencedoras Viriato, Évora el pueblo engrandecido por los romanos;  Mérida, Badajoz, Loben y Évora no conservan hoy de su glorioso pasado más que un recuerdo vago que la historia escribe y la crónica guarda, para enseñanza de la poca estabilidad que tienen las cosas en la tierra. 


Medellín cuya fundación es anterior a los romanos, al decir  de su historiador D. Juan Solano de Figueroa y Altamirano, cronista del siglo XVII, fue una de las colonias más ricas e importantes de los romanos. Su mayor gloria no está en esto, sino en haber producido para la patria y para el mundo, hombres tan grandes como Hernán Cortés. 

La Ilustración española y americana. 30-7-1892

En esto íbamos de nuestras disertaciones históricas, cuando sonó el silbato del maquinista, y el guarda-freno comenzó a acortar el paso del convoy. Momentos después parábamos frente a una estación. Estábamos en Guareña".

Periódico Ilustrado España y América, en Madrid el 20 de noviembre de 1892.
Foto: Grabado que representa la estatua de Hernán Cortes, ejecutada por el notable artista Sr. Barrón; escultura que, hace por ahora dos años, se erigió en Medellín, patria natal del ilustre extremeño, conquistador de Méjico. Como se ve por el grabado, es una arrogante figura, magistralmente ejecutada por el Sr. Barrón, quien en la actualidad se ocupa en concluir otra magnífica obra de arte: la estatua de Cristóbal Colón para el monumento que muy en breve se levantará en Salamanca.  (2)

(1) La Semana era una revista de interés general que aparece en 1880 y que en un determinado momento estuvo dirigida por el escritor Francisco Valdés, contando entres sus colaboradores con Eugenio Frutos, Luis Chamizo y  López Prudencio.

Fuentes:

- DE MADRID A LISBOA. (IMPRESIONES DE UN VIAJE)” D. Nicolás Díaz y Pérez.
- EL CORREO DE LA MODA de 18 de agosto de 1875.
- (2) Periódico Ilustrado España y América, en Madrid el 20 de noviembre de 1892.
- La Ilustración española y americana. 30-7-1892




sábado, 2 de diciembre de 2017

DON BENITO. EL GATO DEL CRISTAL Por dovane63



Curiosa la ventana de esta casa, ¿no os recuerda el roto del cristal a… un gato? Se encuentra en la calle Sta. Teresa de Jesús de Don Benito y no pude resistirme a fotografiarla.

 

De vez en cuando y como un espíritu ancestral, en mi vida aparece un gato o algo relacionado con estos pequeños felinos y me devuelve recuerdos ya casi perdidos de mi infancia.
En la casa de mis padres, vivienda que se encontraba en la calle San Marcos, antiguamente llamada calle de la Coruja, siempre tuvimos gatos, gatos que vivían libres, gatos que vivían a su aire de tejado en tejado, gatos altaneros que nunca pisaron la consulta de un veterinario ni disfrutaron de la comida “gourmet” y que gustaban de las raspas de pescado. Estos gatos de mi casa curiosamente siempre heredaban el nombre de su antecesor, todos tenían el mismo nombre, ya fueran hembras o machos, pardos o negros, el nombre era: “Raña-Ñaña”. Mi padre era el que los bautizaba, un día cuando yo era niño me contó el origen de este curioso nombre, la increíble historia de un hombre y su gato, historia que quedaría para siempre grabada en el fondo de mi corazón.

Hay que retroceder muchos años en el tiempo, a la primera mitad del siglo XX, a una difícil época de posguerra, años del hambre y penurias.
Mi padre por aquel entonces vivía en su pueblo natal, Valencia de Alcántara (Cáceres), concretamente en el campo, en una finca con sus abuelos, finca en la que abundaban los famosos dólmenes que tantas veces hemos visto en diversas publicaciones. Vivían o más bien sobrevivían de un pequeño huerto, unas gallinas y algo de caza. En uno de estos dólmenes tenía su morada un gato salvaje, era una hembra parda, grande, hermosa y un poco esquiva, mi padre siempre la saludaba y algunas veces le dejaba algo de comida, llegando de esta manera poco a poco a entablar una singular amistad con ella y muchas veces, cuando bajaba al pueblo para visitar a su novia (mi madre), la gata le acompañaba en su camino a corta distancia. Cuando volvía, le esperaba agazapada y jugando se abalanzaba sobre él para asustarlo y acto seguido salía corriendo para perderse en el monte.
Un día al pasar cerca del dolmen, se asomó como era su costumbre y cuál fue su sorpresa, la gata había parido siete gatitos y los estaba amamantando. Siempre que podía le guardaba un poco de su comida, leche o algo de pescado. Una tarde, muy contento le llevaba unas pardillas que había pescado, pero la gata no estaba, la llamó: ¡misi, misi! pero… no acudió, pensó que algo malo le debía haber ocurrido y a la noche, ante su ausencia, muy apenado decidió llevarse los gatitos a casa y con sumo cuidado los acomodó en un cesto de mimbre de su abuela, al lado de la chimenea. Acostado en su cama no dejaba de dar vueltas y vueltas, no podía dejar de pensar en ella… ¿qué le habría sucedido?, cuando de repente… le pareció escuchar algo, de un brinco se levantó de la cama, se asomó por la ventana y por el camino venía, ¡era la gata!, que cojeando y dando grandes maullidos se acercaba a la casa, hasta que exhausta y rota de dolor se desplomó a sus pies. Había caído en un cepo y perdido una de sus patas delanteras.


Cuántas bocas tenemos ahora que alimentar Antonio, le decían sus abuelos.
- No os preocupéis, este año aumentaré el huerto y ya veréis, no nos faltará de nada.
- Bueno hijo, como tú quieras. Con cariño dijo su abuela.
La gata logró salvarse y durante ese tiempo nunca dejó de amamantar a sus gatitos y lamerlos con cariño.
Por las mañanas, nada más levantarse, Antonio tenía costumbre de recoger los huevos de las gallinas, una de esas mañanas escuchó una gran algarabía, plumas volando y gallinas cacareando, un gran gato montés había asaltado el gallinero y se llevaba una en la boca y aunque salió corriendo tras él, éste se perdió rápidamente en el monte con su presa. Muy disgustado volvió a su casa y contó lo sucedido, a lo que su abuelo respondió:
- Ese va a ser el padre de estos pequeños trúhanes, esperemos que no le dé por venir y nos quede sin gallinas.
Los malos presagios de su abuelo se confirmaron y a los dos días el gato volvió y se llevó otra gallina, ¡menudo disgusto! pues eran la base de su sustento, su abuela la pobre lloraba al ver que su gallinas iban cayendo una tras otra en las garras de esa fiera.
Antonio decidió acabar con esa situación y una mañana bien temprano, se apostó tras unos matorrales con la vieja escopeta y pacientemente esperó. El sueño le vencía pero el silbido de un mochuelo le despertó de pronto y allí estaba, un gran gato que sigilosamente se acercaba en busca de su presa, era majestuoso, el soberano de esos contornos. Amartilló el arma y en ese momento sus miradas se cruzaron, cerró los ojos y apretó el gatillo.
Con gran pesar recogió sus restos y los enterró en uno de los dólmenes donde decían los más viejos del lugar que habitaba el espíritu de una princesa mora, con la esperanza de que descansara en un lugar con arreglo a su nobleza, una tumba para el rey del monte.
Su abuelo que desde el huerto había escuchado el eco del disparo, se lo encontró por el camino y le dijo:
- Era él o nosotros, hiciste bien, tú no tengas pena.
Antonio no contesto y no volvieron a mediar palabras en todo el camino. Se avecinaba un frío invierno que sería muy duro, el cielo estaba de un color gris "panzaburra". Al llegar a casa, de los gatos no había ni rastro, habían desaparecido como por arte de magia, se los había tragado la tierra.
Pasaron los días, pasaron las semanas y el frio invierno hizo acto de presencia. Una mañana, Antonio se levantó muy temprano para ir a cortar leña, a los pies de la puerta de la casa habían depositado un conejo, sería su alimento y su sustento por unos días, pero… ¿quién habría podido ser? se preguntaba, ¿sería el viejo buhonero o aquel amigo cazador portugués? En resumen, un misterio.

A los dos días, lo mismo, salió a la puerta de casa y había una perdiz, otro día una codorniz y así pasaron el largo invierno sin saber quién era el buen samaritano que con tanto ahínco les ayudaba. Decidido a saciar su curiosidad y así poder darle las gracias, una noche de luna llena no se acostó y arropado con una manta esperó y esperó, al llegar el alba se frotó los ojos y no podía creer lo que veía, era su gata, la gata que en su boca traía un conejo y cojeando lo depositaba delicadamente en la puerta y la arañaba, tan silenciosamente como había llegado se alejó saliendo a su encuentro los 7 gatos que, entre saltos, iban jugando entre ellos y se perdieron de esta manera en el monte. Se levantó para contarle lo sucedido a los abuelos pero se frenó en seco pues encaramado en la centenaria encina, en su rama más poderosa, como en un trono se encontraba él, dos pequeñas luces resplandecieron y se cruzaron sus miradas… ¿sería posible? No lo podía creer... ¿sería el mismo? Era el gran gato… el gran gato que de un salto se perdía por donde se fue la gata ¿sería verdad eso que decían de las 7 vidas de los gatos? ¿O sería su espíritu? se preguntaba.
Siempre tuvo la curiosidad de ir a cavar donde lo enterró pero el temor a la leyenda de la mora se lo impidió y nunca lo hizo, prefirió pensar que el gran gato, el gran soberano, seguía gobernando su reino.
A lo largo de la vida y sobre todo en los momentos más difíciles, nunca hay que perder la esperanza pues cuando todo parece perdido, cuando parece que ya nada tiene solución, suele aparecer ese espíritu ancestral “arañando” nuestra puerta, siempre está ahí aunque no le veamos, no lo dudéis.



FIN
A mi padre, que allá donde estés recorriendo nuevos caminos, te acompañe y proteja siempre tu querida "Raña-Ñaña", la gata que arañaba la puerta.