jueves, 2 de agosto de 2018

DON BENITO. A NAVAJAZOS Y PEDRADAS. UN HERIDO GRAVE Y VARIOS LEVES


 

Dicen que la gente de hoy día estamos un poco locos y que no aguantamos nada, que rebosamos violencia motivada por el estrés, las prisas, el odio, los video/juegos, las películas… que no hay respeto. 


Pero esto no es algo nuevo, la violencia la llevamos grabada a fuego en nuestros genes, muy pocos son los elegidos a librarse de esta terrible carga. Fijaos lo ocasionado por un simple pisotón y lo caro que le salió a un vecino de Medellín el mediar en una riña.

Esta es la noticia que publicaba el periódico "LA VOZ" en su edición de Madrid, en su sección: Noticias y comentarios de todas partes, de fecha 9 de octubre de 1928, dice así:

DON BENITO 9 (10m.) En una taberna de los Cuatro Caminos, propiedad de Ramón Arias Jota, riñeron Alejandro Segovia Pérez y José González Sánchez. En la reyerta intervino Bruno González Sánchez. En la calle se acometieron con navajas y a pedradas.


Los Cuatro Caminos años 80


Todos resultaron heridos. El origen de la riña fue que Alejandro pisó a José González. En el momento en que la riña era más enconada pasó José Parejo Díaz, vecino de Medellín. Este trató de apaciguar a los contendientes, que lo recibieron a pedradas. Una, lanzada por José, le dio de lleno en la cabeza, y le produjo una extensa herida y conmoción cerebral. Asistido en la Casa de Socorro, el estado de Parejo fue diagnosticado de pronóstico grave.




Las heridas y contusiones que sufren los demás son de poca importancia. La Policía y el Juzgado intervienen.

La violencia y las armas no pueden resolver los problemas del hombre.

Papa Juan Pablo II.

FUENTES Y AGRADECIMIENTOS:
  • Periódico LA VOZ en su edición de Madrid,  9 de octubre de 1928.
  • D.S. Cordero (Foto Cuatro Caminos)
  • Zumpata /Napoles comienzo del 1900 (Foto de portada)
 

miércoles, 1 de agosto de 2018

141.746 GRACIAS



Hoy cumple su primer año de vida el blog DOVANE63. Lo cierto es que no ha sido una tarea fácil pero creo que ha merecido la pena, ha requerido de muchas horas de trabajo, de horas de falta de sueño para buscar ese dato perdido y kilómetros recorridos pateando las calles de la ciudad para conseguir una foto.

Gracias a los que de alguna manera u otra habéis colaborado conmigo y que tanto me habéis enseñado, ya sois una parte importante de mi vida.

Perdón a mi familia, por haberos robado tanto tiempo.

Muchas gracias, por supuesto, a todos los amigos de Facebook por hacer posible que el blog siga creciendo, por vuestra fidelidad diaria dando ese “buenos días” o “me gusta” y también a los que nunca decís nada pero lo leéis, no sabéis cuánto anima saber que cada día sois más al otro lado.

Gracias a todos por ser curiosos y por vuestro interés en conocer y dar a conocer la historia que nunca nos contaron.

domingo, 29 de julio de 2018

DON BENITO. LOS CHOTOS… A CABEZAZOS



No hace muchos años, era normal ver al ganado recorriendo las calles de Don Benito, recuerdo que cuando era niño, allá por los años sesenta, esta estampa era muy corriente.

 
En la calle San Francisco había tres vaquerías, más de una vez fui con una pequeña lechera de aluminio a por el preciado líquido elemento de la vaca recién ordeñado.



Recuerdo también un gran camión atravesado en la calle Santiago, descargando cochinos en casa de Capilla, de vez en cuando alguno se escapaba huyendo de su fatal destino, sus gruñidos nunca los he olvidado. 




Además observé en mi calle (San Marcos) el paso de chotos y becerros amparado por la puerta de mi casa a modo de burladero, asomado por el postigo y de vez en cuando los citaba, pues por aquel tiempo yo quería ser…  torero, jajaja. 




Se dirigían a un gran recinto, “El Corral de Señó Feliciano”. Por aquel tiempo la calle estaba sin asfaltar, era de tierra con un canal de saneamiento que corría calle abajo, imaginad cómo quedaba tras el paso de un rebaño.  Al ser la agricultura y la ganadería las principales actividades de la población, muchas de las casas contaban con una cuadra para guardar a las bestias de labranza, burros y mulas generalmente. Sobre esta cuadra se asentaba un pajar y junto a ella el típico hoyo del estiércol, había otras dependencias a sumar, como las zahúrdas y los gallineros, por eso solían tener un amplio pasillo la casas, para el paso de estos animales. 




Más de algún percance aconteció por este trasiego de ganado, como aquel sucedido en 1928 en la vecina Villanueva de la Serena cuando se desmandó una vaca de la ganadería de don Antonio Mesa. Entró en las calles de la población, atropellando cuantas personas encontraba a su paso. En la calle San Benito una niña de corta edad trató de defenderse abriendo y cerrando su paraguas, pero la vaca la arrolló causándole lesiones en la cabeza. Entonces salió de la calle Clavel un joven de veinte años llamado Diego Calderón Moragas, que llamó la atención del animal, y al ser acometido por éste lo asió de los cuernos y luchó a brazo partido hasta conseguir derribarlo y romperle un cuerno, salvando de esta manera heroica a la niña, tan solo sufrió una pequeña lesión en su mano izquierda.



El 23 de noviembre de 1928 se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Madrid, la concesión de siete premios de 300 pesetas cada uno, Diploma de Mérito e insignia “Pro Infantia” a las siguientes personas por haber salvado la vida de un niño:
Huérfanos de doña Balbina Urquiza Álvarez, de Ribera Baja (Álava); don Diego Calderón Moragas, de Villanueva de la Serena (Badajoz); D. Juan Serra Serra, de Santa Eulalia del Río (Baleares); D. José Quintana Palumeras y D. Paulino Pérez Palacios, de Barcelona; D. Francisco Molina Gerbilas, de Bérchules (Granada); D. Tomás Petrirena Archea, de Sumbilla (Navarra), y doña Amparo García, de Masalavés (Valencia).

También se solicitó para Diego, por parte del pueblo, la alta recompensa de la cruz de Beneficencia.

Al leer esta noticia me vino a la mente una de esas frases que ya había olvidado con el paso de los años y que solía decir un antiguo profesor mío, era algo así: “Eres más bruto que los de Villanueva, que matan los chotos a cabezazos”, tal vez se refería a la hazaña del bueno de Diego Calderón Moragas.



Agradecimientos y Fuentes:

  • HERALDO DE MADRID, 31 de enero de 1928.
  • VILLANUEVA DE LA SERENA APUNTES HISTORICOS SIGLOS XIX Y XX, de Jesús Barco Sánchez.
  • Juan Ricardo Montaña.
  • Diego Sánchez Cordero.

viernes, 20 de julio de 2018

DON BENITO. LAS TORMENTAS



Una chispa eléctrica mató al asno, pero afortunadamente resultó ileso el jinete.


Siempre que se desencadena una tormenta me acuerdo de mi padre, pues le daba un miedo terrible. Me contó una vez que cerca de su pueblo natal (Valencia de Alcántara-Cáceres) había una roca pararrayos y que todas las chispas iban a parar a ella.


Tormenta en Don Benito, la grabé desde mi balcón,  el 17 de junio de 2017

También eran terribles las inundaciones que se producían no hace tantos años en algunas calles de Don Benito por el deficiente sistema de saneamiento, espectaculares eran las de la calle Santiago allá por los años 70. Afortunadamente no hubo que lamentar desgracias personales.






Julio de 1925 fue una época de gran actividad tormentosa en Extremadura, espectacular fue la que arrasó Jerez de los Caballeros causando grandes daños en las mieses y devastadora la que cayó sobre el pueblo de Valle de Santa Ana, ya que causó dos muertos.

En la dehesa denominada de Roya, sita en las proximidades de dicha localidad y para guarecerse del temporal, se ocultaron en un carro los operarios agrícolas Lorenzo Sánchez, Pedro Barriga González, Diego Díaz Ceballos y un hijo del primero.

Una chispa eléctrica cayó sobre el vehículo, mató a Lorenzo y a Pedro e hirió gravemente a los restantes.



Nuestra zona  tampoco se libró de las tormentas, el día 17 de julio de 1925, por la carretera de Medellín a Don Benito marchaba montado sobre un burro el vecino Manuel Cidoncha. Una chispa eléctrica mató al asno, pero afortunadamente resultó ileso el jinete.

 ANTI-TORMENTAS

En otros tiempos, algunas iglesias, como por ejemplo la de Santiago, disponían de su propio sistema anti-tormentas, los Conjuratorios.  Un balcón desde donde el sacerdote lanzaba conjuros contra las plagas y tormentas. 

Escalera acceso al campanario de la iglesia de Santiago de Don Benito


Esta antigua práctica, trataba de alejar el mal que podían engendrar los elementos atmosféricos sobre la feligresía, indefensa entonces ante la fuerza del rayo, el viento, la tormenta, o el frio. EL mal podía venir también en forma de inundaciones o riadas que anegaban los campos o también de enfermedades, como la peste, que diezmaban la población. Pero también podía llegar en forma de sequía y entonces, aparte de las rogativas habituales que se celebraban en la Iglesia, también se conjuraban los elementos atmosféricos para la protección de las cosechas, único medio de subsistencia para la población en otros tiempos. Por ello, desde la Edad Media, toda Iglesia que se preciara de cierta relevancia disponía de conjuratorio y su uso era a discreción del párroco de turno.



 Una oración popular conocida como “Tentenublo” (Detente, nublado) dice lo siguiente:

“Tentenublo, tente en ti, no te caigas sobre mí; guarda el pan, guarda el vino, guarda los campos, que están floridos” 

y que supongo iría rezando nuestro paisano Cidoncha cuando le cayó el rayo.


FUENTES:

Fotos: D.S. Cordero y dovane63
Diario La Voz de Madrid de fecha 18 de julio de 1925
Ceremonia y rúbrica de la Iglesia española.