sábado, 2 de septiembre de 2017

DON BENITO. Curiosidades de la iglesia de Santiago




EL DOBLAO 

Este templo, espectacular por fuera, lo es mucho más por dentro. Estas fotos nos muestran ni más ni menos que el espacio comprendido entre las bóvedas y la cubierta, lo que aquí solemos llamar “el doblao” y puedo deciros que, al contrario que el austero de la iglesia de San Sebastián, éste es espectacular por su magnitud y contemplarlo ha sido un privilegio. 




Hay que imaginar lo fastuosas que debieron ser las cerchas originales de madera que sostenían el tejado, hoy son cerchas metálicas. Tiene este espacio una pasarela de madera que lo cruza de lado a lado, también se pueden ver los refuerzos de algunos nervios de las bóvedas.

LA FIRMA 

Sobre la puerta del evangelio, en el interior de la Iglesia de Santiago de Don Benito, vemos este rótulo sobre una pieza de madera, dice lo siguiente: MAESTRO PEREA, AÑO 1781 y una firma.


Ese mismo año, un astrónomo inglés llamado William Herschel observa por primera vez a Urano, séptimo planeta desde el Sol. En Nueva España (Estados Unidos), en la región conocida por los nativos como el "Valle del Humo", Gaspar de Pórtola y Junípero Serra fundan el pueblo de la "Reina de los Ángeles", que en el futuro se convertirá en la populosa ciudad de Los Ángeles. 


También en ese año tras intentar, y no lograrlo, descuartizar vivo atando cada una de sus extremidades a sendos caballos, se decapita públicamente en Cuzco (Perú) a "Túpac Amaru", instigador de la rebelión indígena en el país. Los peruanos lo considerarán un caudillo preindependentista. Todo esto sucedía mientras el maestro Perea firmaba esta puerta.

EL CONJURATORIO

Situado sobre la puerta de entrada, en la fachada principal de la iglesia, hay un balcón al que se accede desde el doblao. Este tipo de balcones en otro tiempo se conocían como “conjuratorios”, el sacerdote lanzaba conjuros contra las plagas y tormentas o realizaba distintos rituales propiciatorios como la bendición de los campos.




Esta antigua práctica, ya en desuso, trataba de alejar el mal que podían engendrar los elementos atmosféricos sobre la feligresía, indefensa entonces ante la fuerza del rayo, el viento, la tormenta, el frio o la nieve. Por extensión, el mal podía venir también en forma de inundaciones o riadas que anegaban los campos o también de enfermedades, como la peste, que diezmaban la población.


Pero también podía llegar en forma de sequía y entonces, aparte de las rogativas habituales que se celebraban en la Iglesia, también se conjuraban los elementos atmosféricos para la protección de las cosechas, único medio de subsistencia para la población en otros tiempos. Por ello, desde la Edad Media, toda Iglesia que se preciara de cierta relevancia disponía de conjuratorio y su uso era a discreción del párroco de turno.

Una oración popular conocida como “Tentenublo” (Detente, nublado) dice lo siguiente: Tentenublo, tente en ti, no te caigas sobre mí; guarda el pan, guarda el vino, guarda los campos, que están floridos. Esta oración, asociada a los rituales del conjuratorio, junto con el toque especifico de campana para ahuyentar las tormentas, protegían a la población del mal que sobre ellos se cernía y atemorizaba.

1 comentario:

  1. Me encanta lo que cuentas! No tenía idea de las interioridades de la iglesia ( que, por cierto, me gustaría visitar) y el resto es muy interesante. Genial lo de incluir una información horizontal en el tiempo...A los que nos flipa la Historia nos ayuda a relacionar acontecimientos y a los que no, les instruye. Un abrazo.

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