domingo, 31 de mayo de 2026

MEDELLÍN. EL ARTE QUE EL FUEGO BORRÓ

 

Gracias a los últimos avances en IA, podemos volver a disfrutar, casi 100 años después de su pérdida, del esplendor de este magnífico retablo y de las pinturas que lo adornaban.

La historia de los pueblos no solo se escribe en los libros; también permanece viva en sus templos, en las imágenes veneradas durante generaciones y en las obras de arte que guardan la fe, la identidad y la memoria de quienes las contemplaron. Sin embargo, durante la Guerra Civil Española, innumerables tesoros del patrimonio religioso y artístico desaparecieron para siempre, consumidos por el fuego y la intolerancia.

 


 

Entre aquellas pérdidas irreparables destacó el magnífico Retablo Mayor de la antigua Iglesia de Santiago de Medellín.

Medellín, Fotografía, primer tercio del siglo XX.

 

La obra, realizada entre 1550 y 1560, fue uno de los ejemplos más valiosos del arte renacentista religioso de la comarca. Se trataba de un espléndido retablo formado por ocho tablas pintadas y ensambladas en un delicado mueble de estilo plateresco, cuya elegancia y riqueza ornamental lo convertían, sin duda, en el más sobresaliente de cuantos poseyeron las iglesias de Medellín. Tradicionalmente, los especialistas lo relacionaban con la escuela del gran pintor renacentista Luis de Morales.

El conjunto estaba organizado con admirable armonía. En el zócalo o predella podían contemplarse dos escenas apaisadas dedicadas al Nacimiento de Cristo y a la Epifanía o Adoración de los Reyes Magos. 

 


 

Sobre ellas, en el primer cuerpo, se representaban la Visitación de la Virgen y la Circuncisión del Señor. 

 


 

El segundo cuerpo acogía algunas de las escenas más dramáticas y conmovedoras de la Pasión: la Flagelación, el Descendimiento y la Resurrección. 

 


 

Coronando todo el conjunto se alzaba una Crucifixión de intensa espiritualidad.

 


 

La riqueza iconográfica se completaba con los medallones de San Pedro y San Pablo en las calles laterales y, en el frontón central, la solemne imagen del Padre Eterno. En la hornacina principal debió figurar originalmente la imagen del apóstol Santiago, titular de la antigua parroquia.

 

Iglesia de Santiago

A finales del siglo XIX, concretamente en 1896, la Iglesia de Santiago dejó de ejercer como parroquia y fue cerrada al culto. 

Iglesia de San Martín

El retablo fue entonces trasladado a la capilla del Cristo de la Misericordia de la parroquia de San Martín, donde se adaptó cuidadosamente para acoger la venerada imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia, objeto de profunda devoción popular. 

 

 

Restauración según fotografía original de Mª de los Ángeles Moreno Palomares
 

El Santo Cristo de la Misericordia era una obra escultórica del siglo XIII, de tamaño poco menor del natural, muy seco y rígido, con los brazos muy en alto, de talla policromada, muy ennegrecido y de aspecto impresionante.

Original: (Fotog. A. Pesini, 1937; col. particular).

Pero el destino de aquella joya artística quedó truncado en 1936. En los dolorosos comienzos de la Guerra Civil Española, el retablo fue desmontado, destrozado y finalmente reducido a cenizas. Con él desaparecieron siglos de historia, arte y espiritualidad.

 

 

Provienen de un reportaje de la revista madrileña "AHORA",

editado originalmente alrededor de agosto de 1936.

Voladura del puente de Medellín.

30/7/1938. 


 

Sin embargo, aunque las llamas consumieron la madera y las pinturas, no pudieron borrar la memoria de quienes lo admiraron ni el legado espiritual que representaba. Hoy, el recuerdo de aquel retablo sigue vivo gracias a las fotografías antiguas, a los archivos conservados y, sobre todo, a la voluntad de quienes continúan investigando, difundiendo y protegiendo el patrimonio histórico de Medellín.

Porque el arte sacro no pertenece únicamente al pasado: también es una herencia para el futuro. Cada documento recuperado, cada testimonio conservado y cada historia contada devuelven parte de la vida a aquello que parecía perdido para siempre.

El Retablo Mayor de Santiago ya no existe físicamente, pero permanece en la memoria colectiva como símbolo de belleza, fe y esperanza. Y mientras haya personas dispuestas a recordar y valorar su historia, ninguna destrucción será completa.


FUENTES Y AGRADECIMIENTOS: 

  • Asociación Histórica Metellinense.
  • Rodríguez Gordillo, E. Apuntes históricos de la Villa de Medellín.
  • LAS TABLAS ROTAS. Retablos desaparecidos de Medellín, de Juan Manuel Miguel Sánchez.
  • Covarsí Yusta, A. “Extremadura artística: destrucción del tesoro artístico nacional en la provincia de Badajoz: la huella marxista”, Revista de Estudios Extremeños, T. XIII n.2, mayo-agosto, 1939. Diputación Provincial de Badajoz. pp. 167-176.
  • https://dovane63.blogspot.com

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