Los perros pueden llegar a realizar acciones asombrosas e inimaginables y su amor puede llegar a ser infinito, desde los perros guía a los perros de rescate, pasando por los que cuidan de nuestra seguridad olfateando explosivos y drogas o todos aquellos que simplemente nos hacen compañía todos los días y son leales amigos sin pedir nada a cambio, todos ellos, para mí, son grandes héroes.
Famosos canes vimos por televisión y en el cine, animales
que llegaron a ser verdaderas estrellas mundiales como: Rin Tin Tin… la perrita
Lassie… Pancho… el de la lotería, pero no voy a hablar de ellos, sino de una
perrita más cercana y humilde, una heroína anónima, perdida en la memoria de
los hombres y que debería tener un reconocimiento.
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Calle Polvillo, hoy Madre Teresa Jornet. Foto: D.S. Cordero. |
Vivió en la calle Polvillo (hoy Madre Teresa Jornet) junto a
la Plazoleta de San Gregorio, antes llamada como aquel pájaro “maldito”, del
Cuervo, en Don Benito. Su vida giró
alrededor de ella, de sus calles y sus gentes.
Se llamaba: “La leona”.
Era un tiempo de dolor, de odio entre hermanos, de la que
parece que ser que resiste a terminar de una vez y para siempre, la Guerra
Civil Española.
Entre tanto odio, hubo un ser que luchó por la paz, este
animal no distinguía de colores ni de bandos, más nos habría valido a los
humanos seguir su ejemplo, a ella tan solo le preocupaba la seguridad de las
gentes de su barrio, el de San Gregorio, su mayor recompensa era una caricia o
un pedazo de pan duro… tristes días
oscuros, de sangre y hambre, fueron los que le tocó vivir.
Siguiendo sus instintos ancestrales, uno de esos de los que
los seres humanos carecemos, y otro que
estamos perdiendo a marcha agigantada (la compasión), “la leona” se dedicaba a
ir casa por casa, alertando a sus vecinos con sus ladridos de la llegada de los
aviones que veían todos los días a eso de las dos de la tarde a lanzar sus
bombas sobre Don Benito. Con bastante tiempo de antelación, este perro los
detectaba, debía tener un oído muy agudo, pues no dejaba una sola casa ni un
vecino por avisar, me pregunto si este perro… ¿no sería un ángel? o, ¿cuántas vidas salvaría?
Tenía su casa, “la leona”, en la calle polvillo nº 6, su
raza canina era pastor alemán, una raza de gran fuerza e inteligencia, dice
nuestra testigo que era muy cariñosa, que todo el mundo la quería y que el
perro no se metía en su casa hasta que no había avisado a todos y estaban a
salvo en los refugios, ella me dice que no
los utilizaba, pues junto con su familia se quedaban en el hueco de una
gran escalera que se introducía en el asilo de las monjas que lindaba con su casa,
refugio que se contaba que también sirvió de escondite al tristemente célebre
asesino, Carlos García de Paredes, pues ahí tenía su casa.
Los dueños del perro en cuestión eran la familia Mayoral, el
padre que no recuerda su nombre, la madre que se llamaba Rosa y los hijos,
Pablo y Jorge que trabajaban ambos en los ferrocarriles.
Terminada la guerra, nuestra testigo abandonó la ciudad y
nunca más volvió a saber de la leona, pero jamás la olvidó.
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Jorge Mayoral a su llegada a Don Benito. Foto: Diego Soto Valadés |
Cuando regresó ya convertida en una mujer casada volvería a
saber para su sorpresa de esta familia pero no del perro, pues en el año 1954
el pequeño de los Mayoral, Jorge, fue recibido como un “héroe” por la banda de
música, siendo acompañado por las principales calles de Don Benito por las
autoridades y toda la población.
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Jorge Mayoral a su llegada a Don Benito. Foto: Diego Soto Valadés |
Jorge Mayoral Mora, combatió en la Primera y Segunda
expedición de la División Azul y posteriormente combatió en una unidad de la
Wehrmacht (las fuerzas armadas unificadas de la Alemania nazi desde 1935 a
1945) en el llamado “Batallón Fantasma” compuesto solo por españoles y cuya
misión era luchar contra los partisanos de Tito.
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Combatientes de la Legión Azul. |
Finalmente fue hecho prisionero a finales de marzo de 1945
cerca de Nitra (actualmente Eslovaquia) y llevado a Rusia donde pasó casi una
década en un Gulag, donde muy pocos
fueron los que sobrevivieron al trato infrahumano que se les dispensó.
“La palabra Gulag ha venido a denominar además
no solo la administración de los campos de concentración sino también al
sistema soviético de trabajos forzados en sí mismo, en todas sus formas y
variedades: campos de trabajo, de castigo, de criminales y políticos, de
mujeres, de niños o de tránsito. O incluso más, los prisioneros en alguna
ocasión lo llamaron «triturador de carne»: las detenciones, los
interrogatorios, el transporte en vehículos de ganado, el trabajo forzoso, la
destrucción de familias, los años perdidos en el exilio, las muertes prematuras
e innecesarias”
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Trabajos forzados en el Gulag |
“Los prisioneros de los Gulags, si morían en
el campamento, los guardias tenían que asegurarse de que realmente estaban
muertos. Solían hacerlo con la bayoneta o simplemente con un martillazo en la
frente. Explicó un superviviente.”
Fue repatriado a España en el año 1954, llegando al puerto
de Barcelona el 2 de abril en el célebre barco Semiramis. A su llegada dijo:
- Yo tenía fe en
volver algún día a España.
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1954, llegando al puerto de Barcelona el 2 de abril |
Se estima que más de 2000 extremeños combatieron en la
División Azul, 34 procedían de Don Benito.
Más de 200 encontraron la muerte.
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Joaquina Escudero González. Foto: dovane63 |
¡¡Corred, que ya está ladrando la leona!! Aun le parece escuchar nuestra testigo cuando pasea por el barrio de San Gregorio, aunque han pasado más de 80 años y el recuerdo de este perro tan solo existe en un pequeño rincón, ya cada vez más tenue, de la memoria de la que fuera una niña en ese tiempo y que en ese momento tenía más de noventa años, Joaquina.
La profesora y política y birmana, ganadora del Premio nobel
de la paz en el año 1991, Aung San Suu Kyi, sabiamente nos dice:
“La reconciliación está unida a la democracia, ya que es un
sistema que acepta las diferencias y además incluye la responsabilidad de todas
las partes para resolverlas pacíficamente”.
Jorge Mayoral Mora, falleció el día 18 de abril del año 2013
a los 90 años de edad en Madrid.
Joaquina Escudero González, falleció el día 30 de julio del año 2019 a los 91 años de edad en Don Benito.
La Leona, vivirá siempre en nuestros corazones.
Fuentes:
- Rumbo a Rusia. Los voluntarios extremeños de la División Azul, de Infantes, Daniel / Gragera, Francisco.
- Los Gulag Soviéticos, www.lasegundaguerra.com
- Joaquina Escudero González, testigo.
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